Los incendios forestales se han convertido en una amenaza para las áreas protegidas del país, donde habitan cientos de valiosas especies, incluso, algunas endémicas.
Solo este año un incendio acabó con 100 hectáreas de la reserva ecológica La Yeguada, en la provincia de Veraguas, y más recientemente un siniestro impactó siete hectáreas del Parque Internacional La Amistad, específicamente en el área de Chiriquí.
De hecho, este es uno de los problemas ambientales que alerta a los ecologistas, quienes consideran que se debe establecer una estrategia clara, para prevenir este tipo de siniestros.
Reportes del Ministerio de Ambiente dan cuenta que en Panamá, en la última década (2012-2022), se han registrado 16 mil incendios de masa vegetal, afectando una superficie total de 229 mil 528 hectáreas.
Esto incluye vegetación de bosque primario intervenido, bosque secundario, rastrojo, bosque de manglar, bosques plantados, vegetación baja inundable, cultivos agrícolas establecidos y potreros.

Trabajo conjunto
Para el biólogo del Centro de Incidencia Ambiental, Isaías Ramos, los incendios forestales y de espacios protegidos requieren que se involucre más a las comunidades en el manejo de las áreas protegidas.
En palabras de Ramos, eso implica crear “comités locales” de prevención de riesgos y emergencias como apoyo en esta clase de situaciones.
“Ejemplo de esto fue el trabajo que realizaron los grupos locales en el área de Cerro Punta en el control y extinción del fuego en su zona dentro del Parque Internacional La Amistad”, puntualizó.
A su juicio, mientras no se involucre a las comunidades, el trabajo se hace más difícil, así como las labores de recuperación de los espacios naturales alterados.
Durante el incendio de Cerro Punta, uno de los grupos que se involucró en la extinción de las llamas fue el de los productores.
Augusto Jiménez, productor de la zona, subrayó que su sector ayudó en las tareas de control del siniestro, lo cual permitió que las llamas no se extendieran mucho más en el área protegida de Tierras Altas.
“La comunidad y los productores fueron determinantes”, acotó.
La campaña
Entre finales de 2022 y principios de 2023, el Ministerio de Ambiente lanzó una campaña de prevención de incendios de masa vegetal, la cual contempla equipamiento, capacitaciones, sensibilización a las comunidades y coordinaciones interinstitucionales y con la sociedad civil en general para minimizar la incidencia de estos casos.
Según los reportes del ministerio, un 90% de estos incidentes son causados por acciones humanas, con lo cual es “importante” el apoyo de la ciudadanía.
Lamentable vistas de lo que va dejando el incendio de masa vegetal en el Cerro #cerropunta@TReporta @tvnnoticias @TierrasAltas1 @RetenChiriqui @VOSTpanama @SOS_PTY @MiAmbientePma @MinGobPma pic.twitter.com/ms3LMwqJUJ
— ONG SAR PANAMÁ (@ongsarpanama) May 12, 2023
Para Hermel López, parte de la Alianza por un Mejor Darién, la provincia de Darién es una zona donde se detectan con frecuencia incendios forestales, en los que se pierden miles de hectáreas de bosques todos los años, por lo que se debe reforzar la vigilancia.
Por ejemplo, recordó que entre marzo y abril de 2019, varios incendios provocados devastaron unas mil hectáreas de la reserva ecológica Punta Patiño, en Darién.
A raíz de esto, la Asociación Nacional para la Conservación de la Naturaleza interpuso denuncias para que el Ministerio Público investigue.
También hace cinco años, el refugio de vida silvestre conocido como humedales de Matusagaratí perdió 2 mil hectáreas de bosques debido a este tipo de siniestros.
El castigo
Susana Serracín, parte de la Alianza para la Conservación y el Desarrollo, exigió a las autoridades investigar y aplicar “sanciones ejemplares” a estos delincuentes ambientales que no miden las consecuencias de sus actos dolosos y que conllevan daños irreparables en las reservas ecológicas.
Según Serracín, de no aplicarse sanciones ejemplares, situaciones tan lamentables como lo que ocurrió en Cerro Punta van a repetirse a menudo, pues no hay certeza del castigo.

