Aunque consideró justificadas las protestas, el movimiento Jóvenes Unidos por la Educación reiteró la importancia de no interrumpir el proceso escolar ni las oportunidades de aprendizaje de los estudiantes, por ningún motivo, y exhortó a los actores involucrados a pactar un acuerdo que garantice el retorno presencial a las aulas, tomando en cuenta que Panamá fue uno de los países que más días de clases perdió por la pandemia, perjuicio que pagarán las futuras generaciones si no se toman correctivos.
De hecho, el cierre prolongado de las escuelas debido a la pandemia ya comenzó a pasar factura. El Ministerio de Educación (Meduca) confirmó recientemente que los niños con mayor rezago en el aprendizaje están en los primeros niveles del sistema y observó, por ejemplo, que en los terceros grados muchos niños todavía no saben leer ni escribir, mientras que en el caso de los cuartos y quintos grados los alumnos presentan una baja comprensión lectora.
Un problema ampliamente conocido en el país, incluso antes de la pandemia, tal como lo ratificó el Estudio Regional Comparativo y Explicativo (ERCE) de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco, por sus siglas en inglés) realizado en 2019.
Este estudio demostró que casi 6 de cada 10 estudiantes en tercer grado estaban por debajo del nivel mínimo de aprendizaje en lectura, y 7 de cada 10 estudiantes de tercer grado se encontraban por debajo del nivel mínimo en matemática.
El movimiento Jóvenes Unidos por la Educación aboga por un diálogo en el que prime la voluntad política para ejecutar propuestas que satisfagan las expectativas de la ciudadanía, que desde hace casi dos semanas protesta en diferentes regiones del país, en demanda, precisamente, de medidas para poner un freno al alto costo de la vida.
Según los miembros del movimiento, está más que justificado el creciente malestar social que, como se dijo, ha traído como consecuencia las protestas en todo el país.
Y es que, según destacó el movimiento, hasta hace poco el Gobierno y la Asamblea Nacional mostraban una total desconexión con la realidad de los ciudadanos y con la imperiosa necesidad de atender sus peticiones.
Jóvenes Unidos por la Educación rechazó, además, que los centros educativos todavía no cuentan con las herramientas necesarias para la formación apropiada de los estudiantes; ello, a pesar de los acuerdos del Compromiso Nacional por la Educación y de las 25 mil 837 propuestas relacionadas con la enseñanza incluidas en la plataforma Ágora del Pacto Bicentenario.
En tal sentido, el movimiento concluyó que es momento de implementar esas políticas acordadas con amplio respaldo y consensos para transformar el sistema, ya que, sin dudas, la educación de calidad, gratuita y equitativa es el camino hacia el desarrollo social y económico del país.

