El Biomuseo, en la Calzada de Amador, volvió a convertirse en punto de encuentro entre la ciencia y la ciudadanía. Allí se celebró la décima edición de la Marcha por la Ciencia en Panamá, una jornada que reunió a investigadores, estudiantes y público general en torno a una misma idea: la ciencia como herramienta para entender y transformar el país.
Con el lema “La ciencia como motor sostenible del país: 10 años de la Marcha por la Ciencia en Panamá”, la actividad fue organizada por la Fundación Ciencia en Panamá, con el respaldo de la Secretaría Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (Senacyt).
Desde las primeras horas del día, los espacios del Biomuseo se llenaron de vida. Puestos interactivos, demostraciones científicas y exhibiciones de arte con enfoque educativo marcaron el recorrido de los asistentes, que pudieron acercarse a la ciencia de una manera práctica y accesible.

Niños, jóvenes y adultos participaron en charlas y actividades diseñadas para acercar el conocimiento científico a la vida cotidiana. La combinación de ciencia y arte se convirtió en uno de los ejes más visibles del evento, pensado para despertar curiosidad y fomentar el aprendizaje.
La Marcha por la Ciencia, que nació como un movimiento en Estados Unidos y hoy tiene alcance global, busca llamar la atención sobre la importancia de la evidencia científica en la toma de decisiones públicas.

En Panamá, este evento ha logrado consolidarse como un espacio de encuentro entre la comunidad científica y la sociedad, con el apoyo de diversas organizaciones que promueven la educación basada en evidencia.
En esta décima edición, los organizadores destacaron el crecimiento del movimiento y su papel como plataforma de divulgación científica en el país.

Más allá de las actividades, la jornada dejó un mensaje central: la ciencia no es un tema aislado, sino una herramienta clave para el desarrollo social, económico y ambiental del país.

