¿Cuál es el nivel aceptable de afro?
Esa es la pregunta que me gustaría hacerle a la persona que hizo el comentario, porque para mí no existe algo como un nivel aceptable de afro.
¿Por qué crees que se sigue exigiendo “certificar” quién es afrodescendiente?
Eso es racismo y discriminación, al nivel de cuando les colocaban una estrella de David a los judíos durante el Holocausto. Eso no se puede hacer. ¿A dónde voy a conseguir ese certificado? ¿Quién lo emite? ¿Y por qué lo emite? Claro que no, porque la identidad es un autorreconocimiento. No se puede certificar a alguien por sus características físicas, y aquí vamos un poco también con el tema de la eugenesia. Eso no lo puede determinar una tercera persona.
¿Quién decide entonces quién es afrodescendiente?
Eso es algo que tiene que ver con cómo se siente la persona, de acuerdo con dónde nace, si quiere ver sus características físicas, pero sobre todo su árbol genealógico. En Panamá, por eso, al ser un crisol de razas, ¿dónde está tu abuela? A lo mejor tú tuviste una abuela afrodescendiente, un bisabuelo, y por esa razón te puedes identificar como afrodescendiente. Y puedes ser una persona que no se ve como yo. Puedes tener la piel más clara, el cabello lacio y hasta los ojos verdes.
Tengo un amigo con ascendencia afro cuya hermana sí luce más “afro” que él. ¿Sigue siendo parte de la comunidad?
Sigue siendo parte de la comunidad afro y es afrodescendiente. Quizá no va a enfrentar los mismos retos que esta hermana, que se ve más físicamente afrodescendiente, y ahí vemos temas de racismo. Pero ambos son afrodescendientes porque es un tema de tu árbol genealógico.

Michael Chen, de Colón, es de ascendencia china. ¿Es afrodescendiente?
Culturalmente, dime que no es afrodescendiente. Claro que sí, porque es colonense, porque creció en ese ambiente en donde la comida china tiene alguna especie de aporte de las personas afrodescendientes de Colón. Le encanta un wampá o le encanta el pulpo con leche de coco. También puede ser que él baile congo. El tema de ser afrodescendiente tiene diferentes aristas; es un tema de derechos. Para mí, Panamá es un país negro, porque culturalmente lo somos. A veces ni siquiera pensamos que hasta lo que llamamos típico, la cumbia, es afrodescendiente, pero lo es.
¿Cómo empezaste en el activismo?
Me pasó como les pasa a muchas mujeres, durante ese proceso en el que estás debatiéndote si seguir alisándote el cabello o llevar tu cabello al natural. Estaba en ese autodescubrimiento de mi identidad como afrodescendiente. También coincidió con ese periodo en Estados Unidos en el que el movimiento Black Lives Matter tomó auge. Decidí: voy a empezar con algo físico, esa transformación. Me dejé el cabello al natural, pero a la vez dije: no quiero quedarme ahí, quiero abrir un blog. Se llamó “Menina Congo”. Comencé a entrevistar también a otras mujeres afrodescendientes de América Latina.
¿Cuál es la diferencia entre apreciación y apropiación cultural?
El tema de los turbantes es un tema que me aqueja mucho. Una diferencia es que tú vayas a una tienda, te compres un turbante y te lo pongas porque te pareció bonito, y ya está. Eso es apropiación cultural, porque realmente no te importa saber de dónde viene la tela ni si tiene algún significado. En cambio, una apreciación sería: me gustan los turbantes, no soy una persona afrodescendiente y me gustaría comprar uno. ¿Quién en Panamá hace turbantes y forma parte de la comunidad afrodescendiente? Apoyas a ese negocio, le preguntas si la tela tiene un significado. Además, te lo pones con orgullo y sabiendo lo que representa.
Todos pueden llevar turbantes, ¿sí o no?
Depende de cómo lo lleves, porque hay un tema de simbología y significado. Ahí está la delgada línea entre apreciación y apropiación. Tal cual. Y por eso lo podemos ver aquí en mayo, el mes de la afropanameñidad. Tú puedes notar cuándo alguien está realmente vestido porque siente orgullo de esa identidad y quién realmente se está disfrazando. Es que se nota a leguas.
Cuéntame la anécdota de la persona a la que le negaban vestirse.
A una señora que era funcionaria en el Hospital Santo Tomás le empezaron a cuestionar que utilizara unos caftanes, que mal llamaron “batitas”, con diseños alusivos a las personas afrodescendientes, y le dijeron que eso no lo podía utilizar fuera del mes de mayo. ¿La vestimenta de nosotros es un disfraz? Así como uno se viste de pirata en Halloween, cuando en realidad es una identidad. Y eso es discriminación. La identidad no es una cosa que se quita y se pone como una curita. Uno nace así.
¿Por qué surge la idea de Memoria Digital Afro?
Nació en 2020, en pandemia, cuando yo estaba cursando la Escuela Afro, una iniciativa del Fondo de Población de Naciones Unidas junto con Ashanti Perú. Era un grupo de mujeres de Panamá, México, Colombia, Argentina, Bolivia, Chile, Perú y Guatemala. Se nos ocurrió: no tenemos una especie de repositorio amigable para la juventud, donde puedan conocer más sobre su identidad. Vamos a recopilar todo esto que hay en la web para que sea mucho más accesible.
¿Encontraste una falta de visibilidad de estos liderazgos afros?
Cuando yo tenía que buscar información sobre afrodescendencia, sobre racismo, sobre discriminación... Ahora tenemos ChatGPT. En esa época uno tenía que meterse en no sé cuántas páginas de Google. Una compañera de Bolivia decía: la gente no piensa en Bolivia y en afrodescendientes. Ahora sí, las personas hablan sobre afroargentinos y que el tango también tiene una raíz afrodescendiente, pero antes no se sabía.
¿Qué normativas protegen a los afrodescendientes en Panamá?
La Constitución Política, en el artículo 19, establece que no debe haber privilegios por razón de raza. Pero que tengamos normativas nacionales que protejan la identidad afrodescendiente, no las hay. Tenemos la Ley 7 del 14 de febrero de 2018, pero esa normativa no está reglamentada. No hay un protocolo sobre cómo se tienen que atender las denuncias de racismo y discriminación. Nuestros cabellos crecen hacia arriba y no hacia abajo. Ahora tenemos un resuelto ministerial al que al ministerio no le interesa darle seguimiento, porque tenemos una cantidad de denuncias que dicen que hay ciertos colegios que no lo están respetando. Y también está quien no se atreve a hacer una denuncia formal. Nadie quiere ir a subir y bajar escaleras en el Ministerio Público. Panamá firma una cantidad de acuerdos, acepta la Declaración de Durban, el CERD, todo, todo, todo. Pero cuando hacemos los protocolos nacionales, quedamos ahí. Es nada.
¿Qué te da esperanza?
Fui parte de esa generación que tuvo ese despertar. Por eso ahora tenemos ese Resuelto 887-AL, sobre que hay que respetar el cabello natural, los peinados e incluso el turbante. La juventud está más consciente y por eso quiere llevar su cabello tal cual, con el que nace. Antes, en la provincia de Colón, la gente no quería bailar congo. Ahora todo el mundo quiere. Los que vienen detrás de mí vienen mucho más fuertes que yo, así que prepárense.
¿Cómo te imaginas ese Panamá del futuro?
Espero tener un Panamá mucho más antirracista, un país en donde yo pueda caminar y ver a una persona utilizar una falda con una tela kente y colocarse un qipao chino, o esa falda kente, como parte también de esa identidad nacional. El racismo siempre ha existido, siempre va a existir, y la única manera de poder confrontarlo es tener normativas que nos protejan.
