Indonesia es muy propensa a los desastres todos los años. Allí se han reportado mil 613 tragedias de índole climática en lo que va de 2022, con un promedio de 500 terremotos menores y a gran escala, cada mes.
Una de sus localidades más golpeadas es Palu, la cual ha sido impactada por varios terremotos y el último gran tsunami de 2018 ocasionó la muerte de 2 mil 113 personas. A esto hay que agregar que las erupciones volcánicas amenazan a la población de Indonesia, que tiene 139 volcanes activos. En este país asiático se documentaron 121 erupciones volcánicas entre 2015 y 2021.
Estadísticas del Ministerio de Ambiente y Silvicultura de Indonesia también precisan que los incendios forestales y terrestres son un motivo de alerta, ya que en los últimos años destruyeron 10 millones de hectáreas de tierra repartidas por todo el país.
Se trata de una realidad que asusta y una región del mundo que ha tenido que adaptarse y apostar por la resiliencia. Con la misma fe le dijo sí al gran cónclave impulsado por la Organización de Naciones Unidas, conocido como la Plataforma Global 2022 para la Reducción del Riesgo de Desastres, y cuyo lema fue precisamente “del riesgo a la resiliencia”.
De hecho, como parte de ese proceso de adaptación y lucha contra las calamidades y amenazas climáticas, en 2021 Indonesia logró restaurar 3.4 millones de hectáreas de tierra y revitalizar los bosques de manglar que cubren más del 20% de la superficie total de manglares del mundo, alrededor de 3.3 millones de hectáreas. Asimismo, disminuyeron los incendios forestales: de 2.6 millones de hectáreas hace cinco años a 358 mil hectáreas en 2021.
Suena fácil, pero no lo es. Su presidente, Joko Widodo, subrayó que con el desafío que implica que los desastres pueden ocurrir en cualquier momento, les toca estar preparados y vigilantes para enfrentar cualquier calamidad, a través de los sistemas de alerta temprana de desastres múltiples y una comunidad resiliente frente a los constantes siniestros o riesgos climáticos.

¿Cuál es la estrategia de Indonesia ante la adversidad? De acuerdo con Widodo, se basa en fortalecer la cultura de prevenir los desastres y llevar a las escuelas y comunidades una educación sobre el tema, de manera que haya una responsabilidad compartida entre Gobierno y localidades del país, sobre todo aquellas más propensas a ser afectadas por eventos climatológicos.
En Indonesia, donde ocurren, en promedio, ocho desastres al día, los estudiantes realizan simulacros de evacuación ante cualquier emergencia y el tema forma parte de su agenda educativa diaria. Allí el desastre no sorprende, es rutina para esta población de más de 270 millones de personas.
Otra estrategia en Bali, provincia de Indonesia, como parte de un programa más amplio de la iniciativa para la reducción del riesgo de desastres respaldada por el gobierno de Indonesia, es plantar manglares cerca de la capital provincial, Denparsar. Esta iniciativa tiene como objetivo plantar 10 millones de árboles de mangle en las 34 provincias del país.
Para el presidente de Indonesia, otros factores claves para afrontar las catástrofes son invertir en ciencia, tecnología e innovación, al igual que apostar por el financiamiento en prevención y crear un sistema de seguros ante cualquier tipo de desastres. “En tercer lugar, hay que construir infraestructuras resilientes y que sean resistentes a los desastres y al cambio climático. Pero lo más importante es proteger a grupos vulnerables que viven en zonas propensas a desastres”, acotó.
Destacó que como país proclive a desastres, han acumulado conocimientos y experiencia que pueden servir como una valiosa lección para el resto del mundo, no obstante, también desean aprender de la experiencia internacional. “Trabajemos juntos para mitigar el riesgo de desastres para una vida mejor hoy y mañana”, concluyó Widodo.
A la subsecretaria general de Naciones Unidas, Amina Mohammed, le tocó ser testigo de un simulacro contra emergencias por parte de estudiantes de la escuela primaria Tanjong Benoa en Bali. Ella estaba en Indonesia participando de la Plataforma Global para la Reducción del Riesgo de Desastres y le correspondió liderar y participar en el foro denominado “Partes interesadas”.
De acuerdo con Mohammed, los desastres plantean una gran amenaza para el logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible y tienen el potencial, en minutos y horas, de borrar los resultados de años y décadas de trabajo de desarrollo. A su vez, dejó un mensaje a los niños de Bali: “prometo que cuando regrese a la sede de la ONU, le contaré a los estudiantes en la ciudad de Nueva York [Estados Unidos] el liderazgo que demostraron los estudiantes balineses durante el simulacro y lo resistentes que son en general los estudiantes en Bali”.

La esperanza verde
A juicio de Mami Mizutori, representante especial del Secretario General de Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres, el cambio climático, la degradación ambiental y el crecimiento urbano no planificado continúan sin disminuir. Al mismo tiempo, la vulnerabilidad humana es muy alta debido al aumento de la pobreza, la desigualdad y la erosión de los derechos humanos.
Sin embargo, considera que lo que ocurre en Indonesia es una prueba de que la humanidad no se ha rendido. Debemos aprovechar este momento para transformar la forma en que vemos y gestionamos los riesgos. Juntos, a través de la solidaridad y las asociaciones, podemos abordar los riesgos comunes que nos amenazan”, concluyó la funcionaria de la ONU, quien remarcó que eso también implica no dejar a nadie atrás.
Una de las apuestas de este país ha sido la economía verde, una estrategia que busca un mejor bienestar humano y equidad social, reduciendo significativamente los riesgos ambientales. Con esta estrategia esperan crear 4.4 millones de nuevos puestos de trabajo para el año 2030.
Su filosofía actual es que se requiere un nuevo modelo de negocios para aprovechar el potencial ecológico de Indonesia y que ello traerá nuevas oportunidades de trabajo en sectores prioritarios, como energía renovable, agricultura, gestión de residuos, transporte y turismo. Incluso, se estima que la economía verde contribuirá con 41 mil 700 millones de dólares al producto interno bruto de Indonesia en 2030.
En el caso del turismo, hay sitios como los impresionantes templos Pura Luhur Uluwatu o el Pura Agung Besakih, ambos en Bali, que si bien se proyectan como sitios místicos y espirituales, también en su contexto cobra mucha fuerza la conservación de la naturaleza y lo verde.
Hoy, Indonesia brinda una lección al mundo de supervivencia y resiliencia. En Bali, la isla de los dioses, como se le conoce, el mundo fue testigo de cómo han tenido que adaptarse para no sucumbir ante los desastres. Su población de 4.3 millones de habitantes, muy parecida a la de Panamá, da fe de ello y atestigua que el cambio debe ser hoy.

