Isabella Pirro creció entre obras, artistas y conversaciones de galería, pero su camino no fue inmediato. Tras formarse en arquitectura y explorar el mundo por su cuenta, siempre regresando al arte, asumió el rol de curadora hace dos años ejerciendo una profesión asociada con personas de mayor edad. Ahora nos descubre los nuevos lenguajes que están redefiniendo la escena artística panameña.
¿Cuándo cambió la arquitectura para ser curadora?
Mi abuela, Vivian Sosa, la fundadora de la galería Habitante, me dio un ultimátum, me dijo: ya estudiaste, ya probaste lo que querías hacer, estás preparada, si no entras de lleno voy a contratar a alguien. Yo estaba trabajando en arquitectura en Mallol como diseñadora Junior Creative, pero aunque estudié arquitectura y trabajaba, siempre terminaba yendo tras el arte. En mi cumpleaños viajaba y me iba sola a un museo todo el día. Había entrado a la galería como pasante pero seguí trabajando.

¿Dónde estudió arquitectura y luego curaduría?
Estudié arquitectura en SCAD, (Savannah College of Art and Design), y después decidí hacer una maestría en curaduría de Bellas Artes en Nava, Italia. Luego complementé con la maestría en ‘Arte Digital para Experiencias Inmersivas’ en el Instituto Marangoni. Uní lo que había aprendido de arte y curaduría con nuevos medios digitales y cómo presentar el arte. Me gusta esa parte digital del arte que se ha estado adentrando hace 20 años con técnicas y experiencias interactivas de la persona con el arte y lo que tiene que ver con una máquina. Fuimos la primera promoción de esa maestría, y hoy día varias universidades la dictan.

Investigué sobre artistas como Anicka Yi, muy transdisciplinaria (artista conceptual surcoreana cuya obra se basa en intersecciones entre fragancias, cocina y ciencia). Ella junto a científicos tomaron olores y lograron recrearlos en diferentes épocas que pusieron en cápsulas, e hizo una transposición con unos robots que flotaban desde el lobby en la Tate Modern en Londres. Los espectadores veían estos objetos inanimados como un ballet por el techo del museo.
¿Cuáles exposiciones ha curado en Panamá?
He curado cuatro exhibiciones ‘Pro Mundi beneficio’, de Gabriel Wong. ‘Arquetipos’ con Gennaro Rodríguez. ‘El que mira hacia adentro’ de Gladys Sevillano y ahora ‘Lenguajes Autónomos’ con 8 artistas.

¿Qué abarca el estudio de Curaduría? ¿Se estudia desde el arte antiguo?
Para dar un ejemplo, una de nuestras profesoras fue la curadora de la Bienal de Berlín Zasha Colah, ella empezó con el libro ‘Dark Matter: Art and Politics in the Age of Enterprise Culture’ de Gregory Sholette (Materia oscura: Arte y política en la era de la cultura empresarial), que habla entre institución, museo, artista, pasantes de arte y escritores. Nos iban inculcando los diferentes aspectos del mundo del arte con un punto de vista moderno. Al pasado nos adentramos con los monumentos y su efecto en lo socioeconómico y político del lugar donde se encuentran, y la fricción con las comunidades, del cual hicimos una publicación.
¿En qué sentido afectan?
Me enfoqué en la culpa que las personas sienten. Analizé un monumento en Viena y la escultura de un hombre limpiando el piso. Cuando la Segunda Guerra Mundial, los nazis y los mismos vieneces pusieron a sus compatriotas judíos a limpiar la calle (obligados a fregar para eliminar las consignas proaustríacas y antinazis). Ante esa escultura ha habido intervenciónes de ciudadanos porque esa historia tiene que reescribirse: a los parientes de judíos les afectaba mucho. Se reescribió si los ciudadanos de Viena fueron víctimas de los alemanes o tuvieron culpa de lo que pasó. Se crea conciencia en el público en una zona muy transitada frente al Albertina Museum.
A través de esto nos enseñaban que curaduría no era elegir obras y colgarlas en una exhibición, sino como entrar en una comunidad que ya existe, lo que el artista quiere decir, y que a uno como espectador le interese y sienta importante crear un diálogo a través de las obras, que las personas se lo apoderen, creen memorias y conocimiento.
¿Visita otras galerías en Panamá?
Sí, recientemente fui a Arteconsult para ver la ‘Biblioteca Celestina’ de Isabela Chevasco y Diana Gateño. He visitado la nueva Galería Fiera y asistí a la exhibición de David De Castro; también estuve en Re Tres de Cisco Merel y otros artistas en Mansa. No he ido a la galería Mateo Sariel, pero tengo que pasar, igualmente a Diablo Rosso, pero los sigo online. Voy mucho al MAC (Museo de Arte Contemporáneo) porque crean esas exhibiciones grandes, instalaciones de luz, de vídeo, y si quiero despejar mi mente, busco inspiración, leo los libros que ellos tienen.
Siendo una curadora de 27 años ¿cómo ve el arte actual en Panamá?
Diría que hay un empujón grande al arte conceptual, y al arte digital como se observa en las obras del artista digital panameño Rosendo Merel Choy, quien crea algoritmos de código artístico y arte generativo para galerías y museos del mundo. Él hace instalaciones con la artista panameña Ix Shells (expuso en Art Basel): ellos usan pantallas con sensores para interactuar con la obra. No es Inteligencia Artificial, es manual. Creo que de a poquito esto irá adentrándose en el mercado del arte en Panamá. Todavía no hay un boom, pero veo a gente que le llama mucho la atención, por ejemplo la obra de la artista Momo Magallón con mix media, tela y formas.
¿El arte en Panamá es muy sobre lienzo?
Siempre habrá personas que quieren tener obras sobre lienzo para su casa. No todo el mundo va a tener una proyección o una pantalla digital, eso puede ser para una exhibición. En Panamá lo que más se vende es obra sobre lienzo, la fotografía no explotó tanto, pero la gente joven sí compra fotografía porque es más económico tener un original o una réplica.
¿Cuáles fotógrafos panameños están vendiendo su arte?
Uno es Daniel Valdés, que aunque ha sido fotógrafo comercial está entrando con sus obras.
Así mismo la fotógrafa Valery Schnack. Analena Garuz hizo unos prints más pequeños de su obra exhibidos en Diablo Rosso, y Aristides Ureña también está haciendo prints sobre papel. La gente los compra porque son más económicos. Arte Consult vende mucha obra pequeña. NG Gallery está vendiendo obra grande, y Yaco García 100% siempre va a vender. Nosotros tenemos a Eduardo Navarro, a William Pinillos, y tenemos obras de Guillermo Trujillo creo que su última exposición fue aquí en Galería Habitante en 2017.
¿Cómo logran exponer los artistas panameños en otros países y viceversa?
Los artistas son amigos entre ellos, Gabriel Wong trabaja con una galería en El Salvador, entonces los artistas salvadoreños le preguntan ¿con cuál galería trabajas en Panamá? y así nos relacionamos con artistas extranjeros. Con muchos de ellos, mi abuela traía las relaciones, o sea es una transferencia de información.

Uno de ellos es Gennaro Rodríguez, un destacado artista panameño joven que ha exhibido en varias galerías fuera del país
Gennaro Rodríguez ha expuesto en México, El Salvador, Guatemala y Colombia; y ahora Gabriel Wong está en una de las mejores galerías de Singapur, después de exhibir en China
Ustedes tienen artistas panameños importantes internacionalmente como el maestro Aristides Ureña Ramos, y a la vez han fichado al joven Amir Lucky graduado de Ganexa y la Universidad de Panamá. ¿Cómo inició la relación?
En 2022 con ‘Abstractoons’, que fue la primera exposición que tuvo y fue con nosotros.
Me llama la atención porque son pocos los pintores de la Universidad de Panamá en galerías importantes del país
Amir empezó haciendo graffiti, la relación con la galería comenzó en 2018, vimos su trabajo y a partir de ahí Vivian Perez Salamero se puso en contacto, luego fue presentado a mi abuela. Ese intercambio se transformó en una colaboración sostenida. Y fue en la Galería Habitante donde tuvo su primera exposición profesional. He conversado con él y me contó de su viaje a Roma, no para estudiar, pero allá se interesó por el claroscuro, le gusta mucho Caravaggio y adaptó estas técnicas.
Cuéntenos de la exposición actual ‘Lenguajes Autónomos’
Es una metáfora de los sistemas visuales de los artistas, para hablar de técnica, color, materia, ritmo, tonos de voz. Son ocho artistas, seis panameños: Gennaro Rodríguez, Alexander Wtges, Gladys Sevillano, Enrique Jaramillo, Amir Lucky, Gabriel Wong, con ellos de Colombia Omar Mendoza, y el peruano Manolo Rodríguez.
¿Actualmente quién vende más? ¿Los artistas nuevos o los más recorridos?
Depende, porque Eduardo Navarro vende mucho. Yo diría que es una mezcla con los jóvenes. Liman Zúñiga de Colombia, vende. Uno panameño que sí vende mucho y es clásico es Franklin Rodríguez, lo compran personas mayores. Pascual Rudas, vende demasiado. Las personas jóvenes ponen cuadros en su casa de obras de Alex Widgets.
¿Qué prefiere la gente en Panamá, arte figurativo, paisajes o arte abstracto?
Abstracto y figurativo, moderno. Uno pensaría que no, pero sí. Entre los millennials, influye si tienen seguidores.
¿Y tiene algún tipo de debate con su abuela sobre arte?
Sí hemos debatido, por ejemplo cuando era la exposición de Gabriel Wong, yo quise hacer una instalación inmersiva y eso fue un tema, porque mi abuela no quería hacer la instalación ¿entonces cuál es el punto? yo le decía que eso iba a atraer gente y la gente iba a recordar la exposición. Bueno, más o menos en secreto la hicimos y ya después cuando estaba bien hecho y se la mostramos cambió la manera de pensar.
Se encontraron dos mundos
Los dos mundos; por ejemplo Tessi en Mateo Sariel, vi online que a Gabriela Esplá, la hija del maestro Esplá, le hicieron una instalación inmersiva de papel que me encantó. Y no tiene que ser una pantalla, puede ser una tela. Gladys Sevillano instaló aquí una escultura de unas placas azules movibles, y esa obra fue una belleza, Gladys quería que la obra se sintiera elevada.
¿Qué consejo le das a estudiantes que quieren empezar a estudiar Bellas Artes?
Les diría que no se encierren en una burbuja, que exploren y prueben cualquier tipo de material, cualquier idea loca, que no tienen que trabajar solos. Creo que ahorita con el crecimiento de la inteligencia artificial hay un miedo muy grande por perder trabajos, eso no va a pasar con el arte. El arte va a seguir floreciendo. Hay un lugar para cada artista, hay una persona que quiere escuchar lo que quieren decir.


