La obesidad se encuentra entre los padecimientos que pueden complicar la infección de Covid-19 provocando que los pacientes lleguen a unidades de cuidados intensivos y hasta sobrevenirles la muerte.
El Centro de Control de Enfermedades de Atlanta (CDC, por sus siglas en inglés), por ejemplo, la coloca entre unos diez grupos de personas con mayor riesgo de enfermarse gravemente.
En ese sentido plantearon que las personas que padecen de obesidad grave tienen dificultades para respirar, una de las complicaciones que está presente en personas que se infectaron de Covid-19.
Sin embargo, no es el único problema, porque las personas que padecen de obesidad pueden también tener morbilidades como la diabetes y la hipertensión.
La situación de Panamá
El endocrinólogo, Gustavo Marciaga, explicó que como Sars Cov-2 es un virus nuevo todas las personas tienen la misma capacidad para infectarse, pero la posibilidad de complicarse varía en cada individuo por la condición en que se encuentra su sistema inmunológico.

En otras palabras, las defensas que tiene una persona sana no actuarán igual a la de un enfermo al momento de luchar contra la infección de Covid-19.
En ese escenario, Marciaga explicó que la posibilidad de complicaciones aumenta en las personas con obesidad, independientemente de la edad, debido a que sus condiciones físicas, metabólicas y capacidad pulmonar no están en las mejores condiciones y algunos padecen otras enfermedades.
El especialista informó que no solo las personas obesas están en riesgo, porque aunque en una menor escala están los que tienen sobrepeso, sobre todo si tienen padecimientos como la diabetes, hipertensión o condiciones como la dislipidemia, es decir presencia de grasas en las arterias.
En estos pacientes, explicó Marciaga, el riesgo se encuentra en que lleguen a salas de cuidados intensivos, un temor real en momentos en que no se puede definir “con tanta certeza científica” cuáles pacientes se van a complicar al contraer la enfermedad.
En Panamá el 60% de todos los panameños tienen condiciones de sobrepeso y obesidad, una cifra que no se aparta de las estadísticas mundiales, explicó elendocrinólogo.
Agregó que esta realidad debe servir para mantener las alertas levantadas y no quedarse en un “estado pasmoso”, sino combatirla con la ayuda de unespecialista y no de fórmulas mágicas carente de criterios científicos que, por el contrario, ayudarían a desmejorar la salud.
En ese sentido, indicó que las personas que se encontraban en tratamiento para reducir su masa corporal antes del manejo del virus deben seguir con su tratamiento, fuera este un régimen de dieta y ejercicios, una cirugía bariátrica.
“No deben congelar esa necesidad de bajar de peso”, insistió.

Además recomendó a las personas que padecen obesidad o tienen sobrepeso y una enfermedad de fondo a mantenerlas controladas con el tratamiento que le están suministrando para evitar complicaciones por una descompensación.
En este punto indicó que los hipertensos deben mantener el tratamiento indicado y tomarse la presión todos los días, quienes sufren de colesterol alto mantener una dieta baja en calorías, grasas simple y establecerse una rutina de ejercicios para desarrollar en casa.
A las personas que padecen de diabetes, Marciaga les recomendó un chequeo en ayunas de la glucosa, por lo menos tres veces a la semana, así como llevar una alimentación saludable, es decir alejada de las comidas chatarras.
Marciaga indicó que todas estas medidas son importantes al momento de tomar en cuenta de que antes de la aparición del Covid-19, la obesidad era una enfermedad que pasa factura a largo plazo, es decir cuando se llega a una edad de 60 años comienzan los dolores en las rodillas, la columna y la aparición de otras patologías como la diabetes y males cardíacos, pero ahora es un riesgo a corto plazo para quienes llegan a padecer la infección, por las complicaciones que se pueden presentar.
En el mismo orden de ideas invitó a la población que padece de obesidad a que acudan a colocarse la vacuna contra la influenza, porque la aparición de otra infección respiratoria unida al Covid-19 complicaría las condiciones a un paciente obeso con capacidades pulmonares reducidas para respirar, que ronca en las noches o se ahoga en las noches.
Marciaga informó que en el país no existen actualmente data sobre el porcentaje de fallecidos por Covid-19 que tenían obesidad, pero en México donde esta enfermedad esta bastante difundida la Organización Mundial de la Salud habla de un 7% por ser poblaciones altamente con esta enfermedad, la mal sana forma de alimentarse y el poco ejercicio que hacen.
No obstante, indicó Marciaga, las medidas adoptadas por las autoridades nacionales para contener la propagación del virus está permitiendo manejar la capacidad instalada (camas de hospitalización y de Cuidados Intensivos) y no llegar a tener una avalancha de pacientes que colapse el sistema sanitario y los médicos y las enfermeras se vean en la necesidad de seleccionar a los pacientes a los cuales se les deberá brindar la atención.
Un aspecto que motivo de preocupación en entidades de salud regional como la Organización Panamericana de la Salud.
El pasado 14 de abril, durante una conferencia sobre actualización de Covid-19 en las Américas, la presidenta de este organismo Clarissa F. Etienne, explicó que el distanciamiento social, una medida adoptada en Panamá, evita que los hospitales se desborden por la afluencias al mismo tiempo de personas enfermas y por ende que los médicos y las enfermeras tengan que tomar “decisiones terribles” como a cual paciente se le brinda o no la atención.
En ese sentido, indicó que un ejemplo de esta capacidad es que en los últimos 15 días las tasas de pacientes en unidades de Cuidados Intensivos se mantienen estables y hacía la baja.
