La ministra de Educación de Panamá, Lucy Molinar, cuestionó esta semana nuevamente la utilidad de la prueba PISA (Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos) de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) como herramienta para transformar el sistema educativo.
Durante el Foro Educación 2026, organizado por La Prensa y Fundación Banco General, Molinar aseguró que la participación de Panamá en la evaluación internacional en el 2029 responde más a la necesidad de “complacer” que a una convicción sobre su impacto en la toma de decisiones.
“La PISA es para complacer, no porque a mí me mueva”, expresó la titular de educación durante un conversatorio sobre educación, donde defendió la implementación de pruebas diagnósticas nacionales y evaluaciones estandarizadas impulsadas por el Ministerio de Educación (Meduca).
Sostuvo que participar en evaluaciones internacionales no tiene sentido si los resultados no se traducen en cambios concretos dentro del sistema educativo.
Lucy Molinar, ministra de Educación
Panamá no participó anteriormente en la prueba porque el país atravesaba un proceso de transformación educativa y de incorporación de nuevas tecnologías, por lo que no era el momento adecuado.
“Si con esas pruebas no hacemos nada, no sirve de nada haber estado en las pruebas. Pero sirve para que digamos: todo es un desastre, eso lo sabemos. Si no tomamos decisiones, no avanzamos”, manifestó.
La ministra también cuestionó el costo y el desgaste que implican estas evaluaciones cuando no van acompañadas de políticas públicas efectivas.
“Gastamos un montón de plata y energía en una prueba para decir que estamos mal”, afirmó.
La titular de Educación argumentó que Panamá no participó anteriormente en la prueba porque el país atravesaba un proceso de transformación educativa y de incorporación de nuevas tecnologías, por lo que consideró que no era el momento adecuado para someterse a mediciones internacionales.
“Cuando estás limpiando la casa, tú no traes a nadie a visitarte. Tú terminas de limpiar la casa, con el agua limpia, entonces vengan a verla”, comparó.
Según explicó, el Gobierno apuesta ahora por un sistema de evaluaciones nacionales que permita obtener una “radiografía” más amplia y precisa del estado real de la educación panameña.
Molinar informó que recientemente se aplicaron pruebas diagnósticas nacionales en español, matemáticas e inglés, y adelantó que en diciembre se realizarán pruebas estandarizadas en todas las materias.
“Ahí sí vamos a tener un termómetro de dónde estamos para poder tomar decisiones mucho más eficientes”, señaló.
Además, manifestó que las nuevas pruebas buscan sustituir los mecanismos aislados de evaluación aplicados por cada docente y avanzar hacia un modelo uniforme para todos los estudiantes del país.
“Van a ser pruebas estandarizadas para todos los estudiantes de matemáticas, español y ciencias”, indicó.
Las declaraciones de la ministra surgen en medio del debate sobre el estado del sistema educativo panameño y la necesidad de implementar reformas para mejorar los niveles de aprendizaje y desempeño académico de los estudiantes.
En la más reciente medición disponible de PISA, correspondiente a 2022, Panamá ocupó la posición 74 entre 81 países evaluados, ubicándose entre los resultados más bajos de la región. En esa evaluación participaron 5,308 estudiantes de 15 años, seleccionados de 243 centros educativos oficiales y particulares en las distintas regiones del país.
Los resultados, divulgados en diciembre de 2023, evidenciaron importantes desafíos en el sistema educativo panameño, particularmente en áreas fundamentales como comprensión lectora, razonamiento matemático y competencias científicas, en comparación con los promedios de los países miembros de la OCDE.
Una situación similar se registró en la evaluación de 2018, cuando Panamá se ubicó en la posición 71 de 77 países participantes. En ese ejercicio, se evaluó a 6,300 estudiantes de 15 años, lo que también dejó en evidencia brechas significativas en el desempeño académico.
Cabe recordar que en 2012, el Meduca, bajo la administración de Molinar, decidió no participar en la evaluación internacional.

