Hay cifras que, vistas en secuencia, cuentan una historia. No hacen falta adjetivos: basta con leerlas.
Los datos —recogidos en el reciente estudio El Espejismo Tecnológico, elaborado por Jóvenes Unidos por la Educación y la Fundación para el Desarrollo Sostenible de Panamá (Fudespa)— dibujan una línea clara: Panamá ha invertido millones en laptops sin poder demostrar qué ha cambiado en las aulas.
El documento muestra que la historia comienza en 2004, cuando el Estado invirtió 12 millones de dólares en la compra de 23,100 computadoras para estudiantes. El balance oficial registró 70 equipos robados. Nada más. No hubo medición del aprendizaje, ni seguimiento ni conclusiones.
Años después, entre 2012 y 2013, la apuesta fue mayor: 85 millones de dólares y casi 300 mil laptops. El resultado fue el mismo: no existe, hasta hoy, una evaluación pública que permita determinar si esa inversión tuvo algún impacto, por parte del Ministerio de Educación (Meduca).
En 2015, la historia dio un giro más concreto —y más incómodo—: 26 mil equipos aparecieron guardados en depósitos, deteriorándose, según el estudio.
Para entonces, el problema ya no era solo la falta de medición. Era la evidencia del abandono.
La apuesta más grande
Ahora, en 2026, el Meduca se prepara para repetir la fórmula, pero en una escala sin precedentes: 273 millones de dólares para más de medio millón de laptops.
“Lo más preocupante no es que la evidencia internacional sea desfavorable. Lo más preocupante es que Panamá ya tiene su propio historial con este modelo, y tampoco funciona”, advirtió Yair Velásquez.
Señaló que, desde 2004, distintas administraciones han invertido al menos 97 millones de dólares en programas de distribución masiva de equipos, sin que ninguno haya sido acompañado de una evaluación de impacto en el aprendizaje.
“En cada caso, ninguno fue evaluado. Ninguno”, enfatizó.
Velásquez recordó que, en 2015, unas 26,000 laptops fueron encontradas almacenadas en depósitos del Meduca, sin uso y en deterioro. Añadió que el destino de los equipos distribuidos entre 2012 y 2013 sigue siendo, hasta hoy, una incógnita sin respuesta oficial.
Mientras tanto, subrayó, el 60% de los estudiantes panameños se ubicaba en niveles de deficiente o regular en las evaluaciones nacionales, lo que evidencia —según dijo— la falta de impacto de estas políticas en el aprendizaje.

Lo que dice la evidencia
El diagnóstico local coincide con lo que muestra la evidencia internacional.
El estudio se basa en unas 150 investigaciones que analizan programas de entrega masiva de computadoras. La conclusión es consistente: el impacto en el aprendizaje es prácticamente nulo.
En términos técnicos, los efectos oscilan entre 0.00 y 0.05 desviaciones estándar, una magnitud considerada estadísticamente insignificante. En la práctica, esto significa que miles de millones de dólares invertidos en tecnología no se traducen en mejoras sustanciales en matemáticas, lectura o ciencias.
Las experiencias en otros países refuerzan esa conclusión. En Perú, tras una inversión de unos 180 millones de dólares para distribuir 850,000 computadoras, no se observaron mejoras significativas después de varios años de evaluación.
Uruguay, pese a ser referente regional en digitalización, tampoco logró avances académicos relevantes. En Colombia, algunas evaluaciones incluso detectaron efectos negativos en ciertos grupos de estudiantes.
En contraste, el estudio señala que los mayores avances se han dado en contextos donde la tecnología no es el centro, sino una herramienta. En India, por ejemplo, programas basados en software educativo adaptativo —capaz de ajustarse al nivel de cada estudiante— han mostrado mejores resultados a menor costo.
El mensaje es claro: el problema no es la tecnología, sino cómo se utiliza.
Ante este escenario, surgen interrogantes sobre cómo el Meduca planea evitar que se repitan los resultados documentados en el estudio, particularmente en lo relacionado con la falta de evaluación, el uso efectivo de los equipos y su impacto real en el aprendizaje.
La entrega de propuestas económicas para la licitación de computadoras destinadas a estudiantes está prevista para hoy, 15 de abril de 2026.


