Panamá tiene trabajo pendiente aún para lograr cumplir los objetivos establecidos para 2030 de reducir las muertes prematuras por las enfermedades no transmisibles (ENT), de acuerdo con el último Monitoreo de avance en relación con las enfermedades no transmisibles (ENT) de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
El monitoreo -que incluye 10 indicadores que, a su vez, se subdividen en 12 subindicadores que suman en total 22 compromisos- evidencia que el país ha logrado cumplir plenamente solo con 8 de los 22, es decir, con el 36% de las metas establecidas.
El resto de los compromisos, 14 (64%), se han cumplido parcialmente o no se han logrado.
Por ejemplo, el documento muestra que en el indicador referente a medidas de reducción de la demanda de tabaco hay cinco subindicadores, entre los que se encuentran aumento de impuestos y precios especiales del tabaco, los cuales solo se han logrado parcialmente, así como el de las campañas en los medios de comunicación sobre el tema, que no se ha cumplido (ver gráfica).

El documento también evidencia que en el tema del consumo de alcohol el país no ha logrado prohibiciones de publicidad o restricciones.
El propio informe de monitoreo admite que la pandemia de la covid-19 ha perturbado gravemente los sistemas de salud, las economías y las sociedades, llevando a que muchos países retrocedan en los esfuerzos por proteger a las personas frente a las ENT.
En 2015, todos los países se comprometieron, en el marco de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, a reducir las muertes prematuras por ENT en un tercio para 2030, específicamente la tasa de mortalidad atribuida a las enfermedades cardiovasculares, cáncer, diabetes y padecimientos respiratorios. Ahora mismo, pocos países están en vías de alcanzar esta meta.
En ese sentido, la decana de la Facultad de Farmacia de la Universidad de Panamá, Rosa Buitrago, expresó que indudablemente la pandemia de la covid-19 es un factor importante a considerar por los estragos que ha causado.
Estos estragos incluyen retraso en la búsqueda de atención médica para estas enfermedades, el sedentarismo se acentuó marcadamente durante la pandemia, la disrupción de los procesos de fabricación de medicamentos y de su cadena logística, entre otros, acotó.
Metas pendientes
Jorge Luis Prosperi, especialista en salud pública y exrepresentante de la Organización Panamericana de la Salud, indicó que el país está mal en los compromisos, por lo que está obligado a mejorar para cumplir con los objetivos establecidos.
Subrayó que las ENT causan la muerte de al menos 15 mil panameños cada año en el país, debido a la hipertensión, los infartos, la diabetes, enfermedades pulmonares, y todos los tipos de cáncer. Esas defunciones representan no menos del 75% de todas las causas de muerte, que afectan a personas que todavía estaban en edad productiva y tenían mucho que ofrecerles a sus familias y al país, dijo.
Prosperi lamentó que en Panamá, las ENT no han alcanzado la suficiente y necesaria atención política para diagnosticarlas tempranamente, controlarlas y tratarlas.
El Ministerio de Salud (Minsa) es consciente de que la situación requiere toda la atención necesaria, ya que las ENT representan la primera causa de muerte en el mundo y también en Panamá.
Además, plantean que han identificado importantes factores de riego que inciden en el aumento de las ENT, como lo son: el sexo, la edad, la genética, los factores sociales y ambientales, así como la exposición a contaminación, el aire, a dietas pocos saludables y estilos de vida sedentaria.

