Panamá mantiene 420 puntos activos de contaminación por aguas residuales en distintas cuencas hidrográficas del país, de los cuales 56 se encuentran en estado de abandono, según informó el Ministerio de Ambiente (Miambiente), entidad que ha intensificado las inspecciones y acciones correctivas para frenar el deterioro de ríos y fuentes hídricas.
La institución detalló que, mediante el Proyecto de Identificación y Mitigación de Puntos Críticos de Contaminación de Fuentes Hídricas, ya se han intervenido más de 800 puntos críticos a nivel nacional. Como resultado, se ha logrado la adecuación o eliminación de 130 vertidos ilegales, además de la apertura de procesos sancionatorios conforme a la legislación vigente.
Entre los casos recientes figura una inspección técnica realizada en el residencial Santa Sofía, en el corregimiento de Pacora, tras denuncias ciudadanas relacionadas con posibles afectaciones ambientales.

Personal de la Dirección de Verificación del Desempeño Ambiental (Diveda) evaluó el funcionamiento de dos plantas de tratamiento de aguas residuales (PTAR) y el manejo de sus descargas hacia cuerpos de agua cercanos.
Durante la visita, los técnicos verificaron que, al momento de la inspección, no se detectaron olores molestos, cambios visibles significativos en la coloración del agua ni residuos sólidos en las descargas. También constataron que los sistemas de tratamiento, incluidas las unidades de cloración, digestión y procesos biológicos, se encontraban operativos.
No obstante, Miambiente indicó que persisten aspectos por corregir. Aunque los análisis efectuados entre octubre de 2025 y marzo de 2026 reflejan mejoras progresivas en la calidad del efluente y el cumplimiento de la mayoría de los parámetros exigidos, incluidos los coliformes fecales, se mantiene la necesidad de optimizar la remoción de nutrientes, específicamente del nitrógeno total.
Ante esta situación, la entidad ordenó a la empresa responsable reforzar de inmediato los ajustes operativos del sistema y presentar nuevos análisis de laboratorio, los cuales serán comparados con las mediciones oficiales para verificar el cumplimiento integral de la normativa ambiental.
Las descargas de estas plantas llegan al río Tataré, afluente del río Pacora, por lo que el ministerio mantendrá seguimiento técnico debido a la conectividad hídrica de la cuenca. Además, anunció un recorrido desde la naciente del Tataré para identificar otras posibles fuentes de contaminación, más allá de los residenciales Santa Sofía I y II.
Miambiente señaló que estas acciones se apoyan en el Decreto Ejecutivo N. 1 de noviembre de 2025, que reglamenta la gestión integral de pasivos ambientales y establece mecanismos para identificar sistemas abandonados, determinar responsabilidades y exigir su operación y mantenimiento bajo fiscalización continua.
Diputados inspeccionan tras denuncias
En marzo pasado, la Comisión de Población, Ambiente y Desarrollo de la Asamblea Nacional realizó una gira e inspección en el río Pacora para identificar y mitigar los niveles de contaminación en esta importante fuente hídrica.
En su momento el diputado Lenin Ulate, señaló que la gira de trabajo se realizó ante múltiples denuncias de comunidades que reportan cambios visibles en el agua, incluyendo un color oscuro y posibles afectaciones a la salud. Solo en este sector residen cerca de 400 mil personas que dependen, en gran medida, del agua que proviene de esta cuenca, donde llegan todas las descargas de las plantas de tratamiento tras su paso por el río Tataré.
Recientemente, el diputado Betserai Richards denunció una presunta contaminación ambiental en la barriada Santa Sofía, corregimiento de Pacora, donde —según afirmó— dos plantas de tratamiento de aguas residuales estarían descargando aguas negras hacia una quebrada cercana que conecta con los ríos Cabra y Pacora.
Richards calificó la situación como una “bomba de tiempo sanitaria” y advirtió que las descargas se ubican cerca de una toma de agua utilizada en Panamá Este. Además, señaló que vecinos reportan malos olores constantes, proliferación de mosquitos y temor por posibles enfermedades derivadas de la contaminación.
El diputado sostuvo que el lago formado en el área, originalmente excavado durante la construcción del residencial, se habría convertido en un depósito de aguas servidas que afecta tanto a la comunidad como a la fauna local.


