Un grupo de unos 25 migrantes irregulares, entre los que hay menores de edad, viven un drama desde hace cuatro días en el área de Carreto, Guna Yala, muy cerca de la selvática frontera con Colombia.
Los migrantes narraron a La Prensa la desgarradora realidad que viven en la zona indígena donde no hay medicinas ni comida. “Ayúdennos por favor, no tenemos alimento, llevamos cuatro día que no comemos y nuestros niños tienen fiebre”, contó Nohelí, una de las personas que está en lugar.
De hecho, subrayó que uno de sus niños durante estos días ha sufrido varias convulsiones y ataques de epilepsia en la pequeña aldea indígena.
En palabras de Nohelí, no pueden continuar con su travesía por la selva: primero por las fuertes lluvias en la zona que no cesan y segundo porque no cuentan con las condiciones físicas para seguir el camino. “Si nos adentramos a la selva moriremos. Por favor pedimos auxilio”, manifestó la mujer.
Este medio informó la situación al Servicio Nacional de Fronteras y quedaron en contactar con los migrantes.

Menores con la cara brotada y adultos con llagas en los pies tras las horas de travesía se evidencia en este grupo de viajeros irregulares. Preliminarmente se conoció que en este grupo de migrantes hay ciudadanos venezolanos.

