Un total de $73.5 millones ha invertido hasta la fecha el Ministerio de Vivienda y Ordenamiento Territorial (Miviot) en el programa Techos de Esperanza, beneficiando a 4 mil 805 familias en todo el país (ver mapa).
Datos de la entidad dan cuenta de que la propuesta social requiere de un monto de $1,000 millones para cubrir a unas 50 mil familias.
Cada casa de 40.89 metros cuadrados tiene un costo promedio de $17 mil 500 y contempla la instalación provisional de baño higiénico con tanque séptico tipo biodigestor, sala, comedor, dos habitaciones, área de cocina y lavandería. Su estructura es de paredes de bloques, piso de cemento, carriolas y techos.
El viceministro de Vivienda, Jorge González, explicó que la inversión se ha distribuido en nueve comunidades en provincias como Bocas del Toro, Chiriquí, Veraguas, Panamá y Panamá Oeste.
Las autoridades señalan que aunado a la vivienda, se hacen mejoras a las calles, que suelen ser de tierra, se construyen veredas, canchas deportivas y cunetas.
BENEFICIOS Y QUEJAS
La primera comunidad beneficiada con el programa es Altos de la Torre, en el distrito de San Miguelito, ubicada cerca al centro de la ciudad. Pese a ello, no tiene calles asfaltadas, cuartel policial ni centro de salud.
Esther Córdoba, de 46 años y una de las residentes, mostró su inquietud, ya que, según ella, a pesar de que los actos de violencia han disminuido por la presencia policial en el día, cuando oscurece el área es insegura porque no existe estación.
“En la comunidad estamos muy agradecidos por la vivienda dada, pero necesitamos más ayuda”, expresó.
Timoteo Cabrera, quien hace 13 años viajó junto a su esposa e hija desde la provincia de Darién hasta Altos de la Torre, dijo que “aunque ahora tienen una vida mejor, no puedo negar que hay mucho por hacer, pero toca esperar respuesta de las autoridades”.
Detalló que existe la necesidad de un centro de salud, porque ante emergencias deben trasladarse a San Isidro o Torrijos Carter, en San Miguelito, lo que les toma entre 40 minutos y una hora.
CRÍTICAS
A pesar de la ayuda para los panameños, hay críticas sobre la integración de las entidades del Estado para garantizar que el proyecto se desarrolle de la mejor forma.
En ese sentido, el exministro de Vivienda José Batista apuntó que la disconformidad de los miembros de las comunidades intervenidas es lógica.
Expresó que “no se trata solo de llegar y decir: Yo te voy a hacer la casa, sino que debe haber un compromiso de las otras instituciones
del Estado de que se van a solucionar los otros problemas”.
Añadió que es importante que el Miviot trate de ubicar estas casas en áreas de “desarrollo prioritario”, es decir, en donde se cuente completa o parcialmente con calles, alcantarillados, agua potable, electricidad, escuelas, centros de salud, áreas recreativas.
Batista afirmó que si el programa no es visto de forma integral por los ministerios de Obras Públicas, Educación, el Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales (Idaan), la Policía Nacional y el Sistema Nacional de Protección Civil, entre otros, “la solución del problema puede generar situaciones conflictivas al pasar los años”.
En tanto, Ulises Lay, de la Sociedad Panameña de Ingenieros y Arquitectos, mostró su inquietud por la calidad de profesionales que inspeccionan las obras, el tiempo para entregar las casas y la capacidad que pueda o no tener el Idaan para dotar del servicio a estos poblados.
Añadió que aunque no ha visitado los proyectos, tiene conocimiento de que en algunos casos es nula la preparación del personal.
REACCIÓN
Con respecto a las quejas, el ministro González indicó que, previo a la intervención en un área, se hacen inspecciones que involucran a varias entidades del Estado.
“Cada vez que llegamos a una comunidad entran en el escenario, no solamente el Miviot, sino otras entidades. Somos una comisión interinstitucional”, manifestó sin dar detalles.


