En medio de la creciente crisis por la escasez de sangre en los bancos del país, el Ministerio de Salud (Minsa) dio este 27 de enero un paso crucial para enfrentar la emergencia.
La creación de la Red Nacional de Bancos de Sangre busca coordinar esfuerzos entre hospitales públicos, la Caja de Seguro Social (CSS) y centros privados, con el objetivo de mejorar el abastecimiento de sangre y garantizar la capacidad de respuesta ante la creciente demanda.
La falta de sangre ha puesto a prueba el sistema de salud nacional, afectando la atención en emergencias y cirugías. La directora general de Salud Pública, Yelkys Gill, detalló que esta red servirá para agilizar la distribución de sangre en los hospitales y coordinar acciones inmediatas para solucionar el desabastecimiento.
Durante la primera reunión de la red, las autoridades de salud instaron a los directores médicos de los sectores público y privado a trabajar en planes de contingencia, revisar los insumos disponibles y, especialmente, reforzar las campañas de captación de donantes voluntarios, que son clave para salir de esta crisis.
Gill señaló que el inicio del verano incrementa las actividades recreativas y de desplazamiento, lo que, a su vez, aumenta la incidencia de accidentes y algunas enfermedades, elevando la necesidad de transfusiones sanguíneas. “Hicimos un llamado hace semanas a la población para que acuda a donar sangre. Cada donación puede salvar vidas”, recordó Gil, haciendo énfasis en la urgencia de la situación.
Especialmente, los bancos de sangre requieren donantes de tipo O negativo, considerado universal, aunque la mayor parte de la población en Panamá pertenece al grupo O positivo. Ante esta realidad, el Minsa también está trabajando en la actualización de normas y protocolos alineados con los estándares de la Organización Panamericana de la Salud.
La Red Nacional de Bancos de Sangre no solo busca atender la emergencia actual, sino también establecer una estructura a largo plazo que asegure la disponibilidad de sangre en el futuro. El llamado es claro: la solidaridad de los panameños es crucial para salvar vidas.


