El Ministerio de Salud (Minsa) aseguró que el riesgo para Panamá por la detección del virus Andes de hantavirus en un crucero internacional es bajo, debido a que esta variante no circula en el país.
La entidad explicó que los casos identificados a bordo del crucero MV Hondius corresponden a la variante Andes, una cepa poco común que, a diferencia de otros hantavirus, puede transmitirse de persona a persona mediante contacto estrecho. No obstante, las autoridades sanitarias enfatizaron que esta variante no ha sido detectada en territorio panameño.
En Panamá predomina la variante Choclo del hantavirus, que no presenta transmisión entre humanos. El contagio ocurre principalmente por la exposición a roedores infectados o a sus excretas, lo que limita su propagación a contextos ambientales específicos.
El epidemiólogo del Minsa, Héctor Gonzalo Cedeño, explicó que en el país la enfermedad se manifiesta en dos formas clínicas. La primera es la fiebre por hantavirus, generalmente leve y caracterizada por síntomas como fiebre y dolor de cabeza. La segunda es el síndrome cardiopulmonar por hantavirus, una forma más grave que puede comprometer la vida del paciente y requiere atención médica especializada.
Datos oficiales indican que, entre 2000 y 2025, Panamá ha registrado 450 casos de hantavirus y 64 defunciones, lo que representa una tasa de letalidad del 13.5 %. Sin embargo, las autoridades destacan que, en los últimos años, los casos han disminuido gracias a la detección temprana y a una mayor conciencia de la población para acudir oportunamente a los servicios de salud.
Los contagios se concentran principalmente en las provincias de Los Santos, Herrera, Coclé y Veraguas, donde factores como las condiciones ambientales y las actividades agrícolas favorecen la presencia de roedores portadores del virus.
“El comportamiento del hantavirus muestra incrementos cíclicos cada cuatro a cinco años, asociados a fenómenos climáticos como El Niño y La Niña, así como a actividades agrícolas”, explicó Cedeño.

Brote internacional bajo vigilancia
El foco infeccioso fue confirmado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Ministerio de Salud de Sudáfrica, tras detectar la presencia de la cepa Andes en pasajeros del MV Hondius, un crucero internacional que actualmente navega hacia las Islas Canarias tras una evacuación frente a Cabo Verde.
Según las autoridades sudafricanas, encabezadas por el ministro Aaron Motsoaledi, las pruebas realizadas a los evacuados dieron positivo para esta variante, originaria de Sudamérica y considerada poco frecuente.
A diferencia de la mayoría de los hantavirus, que requieren contacto con excretas de roedores, la variante Andes puede propagarse entre personas en condiciones muy específicas, como espacios cerrados, hacinamiento y ventilación limitada. El infectólogo francés Vincent Ronin explicó que estos factores estuvieron presentes en el crucero, lo que habría favorecido la transmisión.
No obstante, especialistas subrayan que este tipo de contagio sigue siendo poco común y requiere escenarios muy particulares. La OMS reiteró que el riesgo global para la salud pública es bajo y descartó un escenario comparable al inicio de la pandemia de covid-19.
Muertes y seguimiento de contactos
El brote ha dejado hasta el momento tres fallecidos. El primero fue un pasajero neerlandés de 70 años que murió a bordo del crucero. Días después, su esposa, de 69 años, falleció en Sudáfrica tras ser evacuada con síntomas compatibles con el virus. Un tercer deceso permanece bajo investigación.
Uno de los casos que más preocupa a las autoridades sanitarias internacionales es el de la mujer neerlandesa, quien viajó en un vuelo comercial antes de fallecer. Como resultado, se activó un rastreo de emergencia para localizar a 82 pasajeros y seis tripulantes que compartieron el trayecto, ante el posible riesgo de exposición.

Además, un ciudadano británico permanece en estado crítico en una unidad de cuidados intensivos en Johannesburgo, mientras otros pacientes reciben tratamiento en Zúrich y en los Países Bajos.
El crucero se mantiene bajo vigilancia sanitaria mientras se dirige al puerto de Granadilla, en Tenerife, donde se prevé la aplicación de medidas de control. Los pasajeros serán sometidos a cuarentena y seguimiento médico, con periodos de observación que pueden extenderse hasta seis semanas, correspondientes al tiempo máximo de incubación del virus.
Vigilancia y prevención en Panamá
Ante este escenario, el Minsa reiteró que la vigilancia epidemiológica en Panamá se mantiene activa para detectar oportunamente cualquier cambio en el comportamiento del virus.
Las autoridades insistieron en la importancia de mantener medidas preventivas, especialmente en áreas rurales. Entre las recomendaciones destacan evitar el contacto con roedores, mantener limpios los espacios de almacenamiento de alimentos y utilizar equipo de protección al realizar labores agrícolas o de limpieza en áreas cerradas.
Aunque el brote internacional ha generado preocupación, el mensaje oficial es claro: Panamá no enfrenta actualmente un riesgo significativo por la variante Andes. Sin embargo, la situación refuerza la necesidad de mantener sistemas de vigilancia robustos y una población informada.


