El año escolar 2026 comenzó con una denuncia que va más allá de los reglamentos internos: organizaciones del movimiento afropanameño alertan al Ministerio de Educación (Meduca) que en algunos planteles del país se está condicionando el ingreso a clases de estudiantes afrodescendientes por el uso de su cabello natural, bajo exigencias que califican de arbitrarias y sin sustento legal.
Las organizaciones informaron que ya tienen registro de cuatro casos reportados en tres centros educativos.
En estos planteles han recibido múltiples quejas de padres de familia y estudiantes a quienes se les condiciona la matrícula o el ingreso al primer día de clases si no realizan “cambios correctivos” en su cabello, conforme a reglamentos internos.
Ninna Ottey, de la Organización Hijas de Alkebulan, explicó en conferencia de prensa que los casos comenzaron a reportarse desde el período de matrícula.
“Les dicen que, si no se hacen los cambios que exige el reglamento interno sobre el cabello, uno, no pueden matricularse o, dos, no podrán entrar el primer día de clases”, señaló.
Entre los casos más recientes mencionaron a dos estudiantes del Colegio Abel Bravo, en la provincia de Colón, cuyos casos ya han sido difundidos en medios de comunicación.
Además, indicaron que han recibido denuncias en el Colegio de Artes y Oficios y en un centro educativo en Las Mañanitas.
Ottey aclaró que el Meduca no ha emitido ninguna directriz que exija una “certificación afro”.
Indicó que esta práctica ha surgido de manera arbitraria en algunos reglamentos internos de centros educativos, tanto particulares como oficiales, y que carece de sustento legal.
“En Panamá no existe ningún trámite, ni certificado que valide la afrodescendencia. No se puede tramitar un derecho humano ni el autorreconocimiento de una persona”, enfatizó la vocera.
El Resuelto N.° 887-AL del 23 de marzo de 2023 del Meduca prohíbe la discriminación por razones étnicas o culturales en centros educativos oficiales y particulares. Específicamente, impide restringir el uso de cabello natural, peinados afro, trenzas, twists o moños.

Ante esta situación surge la campaña “Mi cabello afro no se certifica”, una iniciativa que busca orientar a las familias y a la juventud afrodescendiente sobre sus derechos y acompañarlas ante cualquier acto de discriminación.
En este regreso a clases, el movimiento invita a portar el cabello afro con orgullo, como expresión legítima de identidad, historia y dignidad.
La campaña responde a denuncias reiteradas en las que directivos de planteles han exigido “certificar la identidad afrodescendiente” para permitir el uso de cabello natural, trenzas, peinados protectores, afros o turbantes.
‘Me parece una tontería, la certificación’
De regreso a su casa, luego de su primer día de clases, una estudiante que se considera afrodescendiente compartió su experiencia.
Alice, como prefirió identificarse, cursa el décimo grado en el Instituto Rubiano y aseguró que nunca ha sido cuestionada por llevar su cabello natural rizado.
Sin embargo, considera injusto que en otros centros educativos se esté solicitando una supuesta certificación para demostrar la afrodescendencia de los alumnos.
“Si una persona dice que es de tal etnia, no deberían molestarla por expresar su cabello naturalmente. Es algo que forma parte de su raza y de sus genes; no debería cambiarlo porque alguien más se lo diga”, opinó.
La joven relató que en un colegio donde estudió anteriormente, en San Miguelito, sí se pedía algún tipo de documento para respaldar la identidad afrodescendiente de ciertos estudiantes, pese a que —según indicó— no existe tal certificación.
“Sinceramente, me parece una tontería”, expresó. Aunque a ella no le exigieron ningún comprobante, afirmó que otros compañeros sí enfrentaron esa solicitud, aun cuando sus rasgos eran claramente afrodescendientes.

Ante esta situación, las organizaciones han indicado que exigir un documento como una “certificación afro” sería inconstitucional, en referencia al artículo 19 de la Constitución, que prohíbe la discriminación.
Por su parte, Ligia Grenard, representante de la Coordinadora Nacional de Organizaciones Negras, señaló que dentro de la población negra existe una amplia diversidad de tonalidades de piel, “desde las más claras hasta las más oscuras”, lo que desmonta la idea de que la identidad afrodescendiente pueda definirse únicamente por el color.
Grenard afirmó que no existe una forma válida de certificar que una persona es afrodescendiente, ya que la población panameña es resultado de múltiples mezclas históricas que incluyen herencias africanas, indígenas y europeas.
En ese sentido, calificó como absurda la pretensión de emitir un documento que valide una identidad que responde a procesos históricos, culturales y familiares complejos.
La dirigente subrayó que la afrodescendencia no se determina por criterios geográficos ni por rasgos físicos aislados, sino por la historia personal, el linaje familiar, el autorreconocimiento y la pertenencia cultural. “Es tu historia, tu familia y tu identidad lo que define quién eres”, expresó.
Cortes, trenzas y estigmatización
De acuerdo con las denuncias recibidas, las exigencias hechas a los estudiantes incluyen cortarse el cabello, quitarse las trenzas o evitar peinados afro. También denunciaron el uso de términos despectivos para referirse al cabello natural.

“Se sigue promoviendo la idea de que el cabello liso es el ‘cabello lindo’ y que el cabello afro debe ser alisado. Eso también es una forma de discriminación”, señaló Ottey.
Indicaron que tanto centros oficiales como particulares han incurrido en estas prácticas y que incluso la Defensoría del Pueblo ha recibido denuncias sobre reglamentos internos que prohíben determinados estilos de cabello, como rulos, trenzas o peinados afro.
Eunice Meneses Araúz, secretaria de la Coordinadora Nacional de Organizaciones Negras Panameñas, explicó que hay un informe de la Defensoría del Pueblo de 2023, pero no recoge estadísticas concreta de lo casos de discriminación o acoso escolar en el entorno educativo. Desde el movimiento social aseguran que han continuado acompañando casos críticos en los que las autoridades escolares se resisten a modificar sus reglamentos.
Meneses indicó que, en el caso de los estudiantes de Colón, ambos lograron incorporarse al colegio con su cabello afro, aunque uno de ellos aún no aparece en la lista oficial, pese a estar recibiendo clases.
“Las familias deben empoderarse y conocer las normativas que protegen sus derechos”, señaló Meneses, al advertir que estas prácticas generan afectaciones emocionales profundas que pueden marcar de por vida a los estudiantes.
“No vamos a permitir que a nuestros niños, niñas y adolescentes se les cercene el derecho a portar su identidad con orgullo”, manifestaron.
Ante esta denuncias, la ministra de Educación, Lucy Molinar aclaró que no ha solicitado ninguna certificación para validar la afrodescendencia de los estudiantes.
Explicó que algunas escuelas habrían adoptado medidas propias luego de que, según indicó, ciertos alumnos “abusaran un poco del decreto que facilita la expresión cultural”.
No obstante, Molinar, reiteró que la entidad defenderá el derecho a esa expresión, aunque subrayó que “las libertades también tienen reglas” y que deben respetarse normas básicas relacionadas con el volumen del cabello y el cumplimiento del uniforme escolar para garantizar la convivencia.
La titular añadió que no se puede caer en la discriminación y precisó que existen distintos estilos, como afros o cortes laterales, cuyos niveles —según dijo— deben ajustarse a parámetros razonables dentro del entorno escolar.
Informó que la semana pasada el ministerio envió un comunicado a todos los centros educativos para recordar que debe respetarse el decreto vigente, al tiempo que reafirmó la intención de fomentar las expresiones culturales “pero con orden”.

