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No hay vacuna ni cura: el virus de oropouche avanza en silencio por Darién y Panamá este

La mayor concentración de casos se registra en Darién, con 264, mientras que Panamá este reporta 22.

No hay vacuna ni cura: el virus de oropouche avanza en silencio por Darién y Panamá este
El virus Oropouche se transmite principalmente a través de mosquitos Culicoides paraensis infectados . Estos mosquitos muy pequeños que pican miden solo unos pocos milímetros de largo. CDC

Un total de 286 casos del virus oropouche han sido confirmados por el Ministerio de Salud (Minsa) en las regiones de Darién y Panamá Este, según el más reciente informe del Departamento de Epidemiología.

La mayor concentración de casos se registra en Darién, con 264, mientras que Panamá Este reporta 22. Los distritos y corregimientos más afectados son Pinogana (153 casos), Chepigana (50), Santa Fe (46), Cémaco (15), Chepo (21) y Pacora (1).

Hasta la fecha, se mantiene una defunción por este virus: un hombre de 82 años con antecedentes de hipertensión arterial y diabetes mellitus. El paciente presentó síntomas de deterioro neurológico y fue hospitalizado con diagnóstico inicial de neuroinfección. El caso se reportó durante la semana epidemiológica N.º 9 (del 27 de febrero al 5 de marzo).

No hay vacuna ni cura: el virus de oropouche avanza en silencio por Darién y Panamá este
El oropouche es una enfermedad viral transmitida por la picadura de mosquitos y jejenes infectados. Cortesía

La distribución geográfica de los contagios responde al lugar donde ocurrió la infección, de acuerdo con las investigaciones del Minsa. En ese contexto, un caso previamente asignado a la región metropolitana fue reasignado a Panamá este.

La mayoría de los afectados (126 personas) pertenece al grupo de edad entre 25 y 49 años, con una ligera prevalencia en hombres (66) frente a mujeres (60).

La razón de la persistencia de casos

El presidente de la Sociedad Panameña de Epidemiología y Modelación Matemática, Jean Paul Carrera, atribuyó la persistencia de los casos del virus oropouche en Darién y Panamá Este a una combinación de factores ecológicos y sociales. En primer lugar, destacó la abundante presencia del vector principal, Culicoides paraensis —conocido como jején—, así como de mosquitos del género Culex, ambos capaces de transmitir el virus. Estas especies proliferan especialmente en zonas tropicales con vegetación densa, como las que predominan en estas regiones.

Además, las condiciones ambientales de Darién y Panamá este —clima cálido, alta humedad y lluvias frecuentes— generan criaderos naturales que favorecen la reproducción constante de estos insectos. A esto se suma que muchas personas en estas áreas trabajan en actividades agrícolas o al aire libre, lo que incrementa significativamente el contacto directo con los vectores y, por ende, el riesgo de contagio.

Carrera subraya que la combinación de un entorno propicio para los vectores y la exposición constante de la población humana crea un escenario ideal para que el virus se mantenga activo y se propague con facilidad.

Ante este panorama, el Minsa ha reforzado la vigilancia epidemiológica e insta a la población a tomar medidas preventivas como el uso de repelentes, mosquiteros, ropa de manga larga, así como la eliminación de la maleza y el agua estancada para reducir los criaderos del insecto transmisor.

La fiebre oropouche es una enfermedad causada por la picadura de los insectos Culicoides (jején) y mosquitos Culex, comunes en zonas selváticas. Los síntomas, similares a los del dengue, aparecen entre tres y ocho días después de la picadura e incluyen fiebre alta, cefalea intensa, dolores musculares y articulares, náuseas, vómitos, escalofríos y malestar general. En algunos casos, el cuadro clínico puede repetirse días después.

Este virus no es nuevo en el país. El primer caso fue detectado el 24 de agosto de 1989, durante un brote de enfermedad similar al dengue en Bejuco, Chame. “Genéticamente, las cepas de oropouche en Panamá pertenecen al linaje 3, compartiendo similitudes con algunas cepas de Brasil”, explicó.

Las autoridades de salud advierten que no existen vacunas ni tratamientos antivirales específicos para esta enfermedad, por lo que el manejo es sintomático, con énfasis en aliviar el dolor y rehidratar al paciente.


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