La crisis migratoria da muestras que la situación podría agravarse este año 2023, el cual quedará marcado por el accidente del autobús 5B-54 en el que perdieron la vida, al menos 40 personas migrantes, el pasado 15 de febrero en Los Planes, distrito de Gualaca, provincia de Chiriquí.
El obispo de Darién, Pedro Hernández Cantarero, conoce muy bien esta realidad, pues ha visto cómo durante los últimos años algunos migrantes solicitan ayuda en esta provincia. Este año no ha sido la excepción.
En palabras de Hernández, este drama humanitario es “complejo”, ya que este año es notoria la llegada de más viajeros a la provincia. Muestra de ello es que en enero de 2023 ingresaron a Darién 24 mil 634 migrantes, mientras que en el mismo periodo de 2022 fueron 4 mil 702.
“Hay una afluencia muy grande y es oportuno prepararnos. La situación sobrepasa nuestras capacidades y hay que seguir mejorando”, manifestó.
Para el religioso, el reciente accidente de tránsito donde murieron migrantes en la provincia de Chiriquí nos deja como lección que se debe prestar “mayor atención” al proceso de traslado de los migrantes.
También hizo un llamado a la sociedad: “Hay que erradicar la xenofobia contra el migrante, ya que la mayoría de ellos no se quieren quedar aquí. Hay que ser solidario con el migrante y tenderle la mano”.
Estadísticas del Servicio Nacional de Migración dan cuenta que entre el 1 de enero y 15 de febrero de 2023 llegaron a Darién 38 mil caminantes. La mayor parte de ellos proviene de Haití, Ecuador y Venezuela.

