El ministro de Ambiente, Juan Carlos Navarro, se pronunció sobre la crítica situación del río Matías Hernández, al que describió como un “basurero” debido a la acumulación de desechos sólidos evidenciada tras las primeras lluvias del año 2026.
La situación fue ampliamente difundida ayer en redes sociales, donde usuarios compartieron imágenes del afluente con gran cantidad de basura arrastrada por el agua, luego de las lluvias registradas en horas de la mañana.
Navarro señaló que el deterioro del río responde a la irresponsabilidad ciudadana y a las deficiencias en la gestión de residuos, factores que han permitido la acumulación de desechos en su cauce.
“El río Matías Hernández se ha convertido en un basurero ante la irresponsabilidad de los ciudadanos y la falta de respuesta”, expresó el ministro, recalcando que los ríos no se contaminan por sí solos.
En ese sentido, enfatizó que la basura observada proviene directamente de calles y hogares, por lo que se trata de un problema que involucra a toda la sociedad.
“Este es un problema que nos involucra a todos. Urge que gobernantes y ciudadanos cambien hábitos, asuman responsabilidad y entiendan que cada acción cuenta”, añadió.
El titular de Ambiente hizo un llamado a no arrojar desechos en espacios públicos, a disponer correctamente de la basura y a proteger los entornos naturales.
Antecedentes y esfuerzos de limpieza en el río
La problemática del río Matías Hernández no es nueva. En 2019, la organización ambiental Marea Verde instaló en este afluente el sistema BoB. (Barrera o Basura), una estructura flotante diseñada para interceptar desechos sólidos antes de que llegaran a los manglares y al mar, convirtiéndose en una de las primeras soluciones visibles contra la contaminación plástica en ríos urbanos del país.
Durante su implementación, especialmente en temporadas de lluvias intensas, el sistema logró retener grandes volúmenes de basura, evitando su desplazamiento hacia zonas costeras. Ese mismo año se reportó la recolección de más de 70 toneladas de desechos, equivalentes a más de 10,000 bolsas, entre las que se encontraron plásticos, llantas y objetos voluminosos como neveras y tubos industriales.
De hecho, la organización ambiental tiene previsto instalar nuevamente el sistema BoB en este río como parte de Siete Cuencas, un proyecto que busca reducir la contaminación plástica desde su origen, interviniendo los principales ríos urbanos que desembocan en la bahía de Panamá.
El proyecto Siete Cuencas nació de la experiencia de la organización en el río Juan Díaz, donde desde 2022 se han interceptado más de 477 mil kilos de desechos flotantes, evitando que lleguen al mar gracias al trabajo conjunto de la rueda hidráulica Wanda Díaz y la barrera flotante BoB.
El titular de Ambiente recordó que Panamá cuenta con una riqueza natural extraordinaria, cuya conservación es un deber compartido entre autoridades y ciudadanía.
“Por nuestros ríos, por nuestras cuencas, por nuestras comunidades y por el país que queremos dejar a las futuras generaciones, hagamos lo correcto”, concluyó Navarro.
El llamado, tanto de autoridades como de organizaciones ambientales, apunta a la necesidad urgente de reforzar la educación ambiental, mejorar la gestión de residuos y fomentar una mayor responsabilidad ciudadana. La situación del río Matías Hernández evidencia que la protección de los recursos naturales no depende de acciones aisladas, sino de un compromiso constante entre el Estado y la población.


