Los pacientes con cáncer y sus familias que acuden al Instituto Oncológico Nacional (ION) enfrentan un doble desafío: lidiar con la dureza de la enfermedad y los efectos de la quimioterapia, mientras enfrentan la creciente escasez de medicamentos esenciales como capecitabina, ifosfamida y bleomicina.
Para muchos, estos fármacos son la diferencia entre mantener su salud y calidad de vida o sufrir retrasos que podrían poner en riesgo su tratamiento. Esta situación añade ansiedad y estrés a pacientes y familiares, quienes ya cargan con el peso emocional de la enfermedad y los retos diarios que implica un diagnóstico oncológico.
La semana pasada se reportó el desabastecimiento de bolsas de venoclisis, insumos imprescindibles para diluir y administrar los medicamentos de forma segura. Ante esta carencia, los médicos del ION se vieron obligados a entregar recetas a los pacientes para que las adquirieran en farmacias privadas, generando un costo adicional significativo para muchas familias.
Esta semana, el personal médico confirmó que la escasez se ha extendido a otros fármacos utilizados en quimioterapia, complicando aún más la atención y generando incertidumbre entre quienes esperan sus tratamientos programados.
Según el personal de salud, la escasez no es responsabilidad de la administración, sino que responde a las leyes de compra de medicamentos, a las solicitudes de prórroga de los proveedores y a la demora de contratos en la Contraloría General de la República, que retrasan la adquisición de insumos críticos.
¿Por qué estos fármacos son clave?
La farmacóloga de la Facultad de Medicina de la Universidad de Panamá, Ivonne Torres Atencio, explicó que estos medicamentos son indispensables por sus efectos directos sobre las células cancerígenas y su capacidad para mantener la eficacia de los tratamientos oncológicos.
La ifosfamida, un fármaco alquilante y análogo de la ciclofosfamida, actúa sobre el ADN de las células que se dividen rápidamente, provocando su muerte y atacando células neoplásicas que pueden resistir otros medicamentos.
Mientras que la capecitabina, administrada por vía oral, pertenece al grupo de antimetabolitos de pirimidina, que interfieren con la función del ADN y ARN, contribuyendo a su citotoxicidad. Está aprobada para el tratamiento de cáncer de mama metastásico en pacientes que no han respondido a otros tratamientos, así como para cáncer colorrectal metastásico, explicó.

Por su parte, la bleomicina, un antibiótico que rompe el ADN de manera específica, sigue siendo fundamental en el tratamiento de la enfermedad de Hodgkin y el cáncer testicular, gracias a su mecanismo de acción particular y a que sus toxicidades no se superponen con otros fármacos citotóxicos, detalló Torres Atencio.
Estos medicamentos no solo representan la base de los tratamientos, sino también la esperanza de los pacientes que dependen de ellos para mantener sus terapias dentro del hospital, evitando retrasos y costos adicionales.
Medidas del ION ante la escasez
Para garantizar la atención, el ION ha activado mecanismos de contingencia, ajustando los procesos de adquisición de insumos esenciales, como soluciones salinas y dextrosa, utilizadas para la hidratación y administración de quimioterapia. Estas medidas buscan que los tratamientos críticos no se vean interrumpidos y que la seguridad de los pacientes continúe siendo la prioridad absoluta. De hecho, el problema con las bolsas de venoclisis ya fue solucionado.
El exministro de Salud y director del ION, Julio Santamaría, lidera mesas de trabajo con los departamentos de compras y presupuesto para mitigar el impacto financiero y mantener un flujo constante de suministros, evitando que los pacientes tengan que gestionar por su cuenta recetas externas.
El ION, mediante un comunicado de prensa, agradece el apoyo de asociaciones amigas, que han colaborado mediante donaciones, y reafirmó su compromiso con la vida y la atención continua de los pacientes.
Por su parte, el exdirector y asesor del hospital, Aníbal Villa-Real, explicó que las compras deben realizarse bajo las normas de adquisiciones del Estado y aseguró que se están tomando medidas para solucionar la escasez y garantizar que los pacientes reciban sus tratamientos sin interrupciones.
Para los pacientes y sus familias, estas gestiones representan un alivio, pero la situación evidencia la fragilidad de los sistemas de suministro médico y la importancia de que los insumos críticos estén siempre disponibles para quienes más los necesitan.
Mientras la institución fortalece su logística y mantiene mesas de trabajo con proveedores, médicos y farmacólogos, la prioridad sigue siendo asegurar que cada tratamiento se cumpla a tiempo y con seguridad, evitando que las limitaciones del sistema afecten la salud y esperanza de vida de los pacientes oncológicos.
