Padres de familia denunciaron este sábado 30 de julio que el paro nacional docente que comenzó hace casi un mes en Panamá, en el marco de protestas sociales contra el alto costo de la vida, “viola los derechos humanos” de sus hijos y exigieron que se reanuden las clases.
Miembros de asociaciones de padres de familia llegaron a la provincia de Coclé, donde tienen lugar las negociaciones entre el Gobierno y los movimientos sociales para desactivar la crisis, y marcharon hasta la sede de la llamada “mesa única de diálogo”, situada en la ciudad de Penonomé, a 156 kilómetros de la capital panameña.
Medios locales difundieron imágenes de la manifestación, en la que habían pancartas con mensajes como “Basta ya” o “Cobrar sin trabajar también es corrupción”.
“Constitucionalmente ellos tienen derechos, pero se están violando los derechos humanos de nuestros hijos”, declaró una de las manifestantes a la televisión local mientras sostenía una pancarta y era apoyada por sus compañeros.
Una delegación de padres fue recibida por el arzobispo de Panamá, José Domingo Ulloa, facilitador del diálogo; la ministra de Educación, Maruja Gorday, y por dirigentes docentes.
La huelga docente a nivel nacional comenzó el pasado 6 de julio, aunque algunas escuelas se han mantenido abiertas y están impartiendo clases a los pocos niños que asisten, en su mayoría de primaria, como constató Efe esta semana en el distrito de San Miguelito, situado en el área metropolitana.
Los dirigentes docentes han dicho que mantendrán la huelga docente hasta que obtengan “una respuesta satisfactoria” del Gobierno, al que exigen que cumplan con el 6% del producto interno bruto para la educación, tal como lo establece la ley pero no se honra.
Alegan que no se puede impartir una educación de calidad si los laboratorios de bachillerato están vacíos o la infraestructura y los servicios de las escuelas son deficientes.
