Panamá requiere invertir entre $1.5 millones y $3 millones para desarrollar un sistema nacional de alerta temprana sísmica que permita ganar segundos de anticipación ante un terremoto y activar protocolos para proteger vidas.
La propuesta incluye incorporar ese financiamiento de manera permanente al presupuesto del Estado, en lugar de depender de recursos extraordinarios después de una emergencia.
El planteamiento fue presentado por Néstor Luque, director del Instituto de Geociencias de la Universidad de Panamá, quien advirtió que el país necesita fortalecer su capacidad para monitorear la actividad sísmica y convertir ese conocimiento en herramientas de prevención.
Panamá cuenta actualmente con 65 estaciones sísmicas, pero no todas funcionan al 100% de su capacidad.
Para Luque, esta situación evidencia la necesidad de invertir tanto en infraestructura de vigilancia como en un sistema que permita emitir alertas con segundos de anticipación, un margen que puede ser determinante para activar medidas de seguridad antes de que lleguen las ondas sísmicas más destructivas.

La propuesta cobra relevancia después del terremoto de magnitud 7.5 registrado el pasado 9 de octubre, que provocó desplazamientos importantes del terreno en el sistema de fallas del sur del país. Durante las semanas posteriores al movimiento, los especialistas del Instituto de Geociencias documentaron unas de 1,271, réplicas.
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Luque sostuvo que el reducido número de víctimas mortales asociado a ese evento no fue producto del azar. Lo atribuyó a una combinación de factores, entre ellos la profundidad del sismo, la distancia, las características de las fallas geológicas y las condiciones de las construcciones, además de las capacidades de monitoreo.
Sin embargo, el desafío no termina con instalar más estaciones o desarrollar un sistema de alertas. El director del Instituto de Geociencias planteó otras dos prioridades para reducir la exposición del país a las amenazas geológicas.
Una de ellas es ordenar el territorio con fundamento científico. Esto implica contar con mapas de amenazas geológicas que sirvan de referencia para decidir dónde y bajo qué condiciones deben construirse escuelas, hospitales, viviendas y nuevas comunidades.

La otra es fortalecer la formación de profesionales en ciencias de la Tierra, estimular el interés de los jóvenes por la investigación y ampliar las capacidades técnicas y operativas del Instituto de Geociencias.
La prevención también requiere inversión permanente
Las propuestas fueron expuestas durante el discurso de Luque como orador oficial en los actos conmemorativos de los 123 años de separación de Panamá de Colombia, celebrados en la Universidad de Panamá.
Su intervención vinculó la capacidad científica del país con el ejercicio de la soberanía nacional. Sostuvo que esta no debe entenderse únicamente desde los acontecimientos históricos, sino también desde la capacidad de investigar, conocer y proteger el territorio.
Un país que desconoce lo que existe debajo de su suelo, no estudia sus fallas geológicas y tiene información insuficiente sobre sus aguas y costas continúa dependiendo de conocimientos externos para comprender su propio territorio, advirtió.
El instituto forma parte de la Universidad de Panamá, por lo que existe una dependencia económica de dicha entidad. En previas entrevistas Luque ha manifestado que el presupuesto de inversión del instituto ronda los 150 mil dólares, monto que de forma inmediata necesita duplicarse.


