Panamá necesita una reforma educativa integral, moderna y flexible, consideró este domingo 1 de marzo la Cámara de Comercio, Industrias y Agricultura de Panamá (Cciap), en la víspera del inicio del nuevo año lectivo.
“Una ley marco que no sea una camisa de fuerza, sino una plataforma de evolución. Que permita actualizar planes de estudio con agilidad, incorporar tecnología de forma efectiva, fortalecer la educación científica y técnica y conectar el aula con la realidad productiva del país”, indicó el gremio en su mensaje dominical.
No obstante, consideró que no hay reforma posible sin fortalecer al docente. Por ello, sostiene que se debe apostar por la capacitación continua de los maestros.
“No puede ser opcional ni esporádica. El mundo cambia todos los días. La inteligencia artificial, la automatización y la transformación digital ya están redefiniendo el mercado laboral. Nuestros maestros deben contar con herramientas, metodologías actualizadas y acompañamiento permanente para formar a esta nueva generación”, agregó.
De acuerdo con la Cciap, el país debe hacer los esfuerzos necesarios para cerrar, de una vez por todas, la brecha entre educación y empleo. No se puede seguir teniendo empresas que no encuentran el talento que necesitan, mientras miles de jóvenes no logran insertarse en el mercado laboral, sostuvo el gremio.
“Esa desconexión es un lujo que Panamá no puede darse. Y esa brecha se corrige desde el aula, desde el currículo y desde la articulación con el sector productivo”, añadió.
El año escolar 2026 iniciará este 2 de marzo: 876,605 estudiantes a nivel nacional regresarán a las aulas. De ese total, 737,200 pertenecen al sector oficial y 139,405 al particular.
“El sector oficial concentra la mayor parte de la matrícula. Eso confirma una verdad ineludible: la educación pública es la columna vertebral del país”, indicó el sector empresarial.
Para la Cámara, estos estudiantes no son números en una base de datos, sino el capital humano de Panamá.
“Estos muchachos y muchachas son el talento que sostendrá nuestra democracia, nuestras instituciones y nuestra economía en los próximos 20 años. Lo que hagamos —o dejemos de hacer— hoy en educación lo pagaremos mañana en cohesión social, competitividad y empleo”, agregó.

