El aumento de los problemas emocionales y psicológicos tras la pandemia de Covid-19 impulsó la creación formal de la Comisión Técnica Intersectorial de Salud Mental y Apoyo Psicosocial en Emergencias y Desastres (CTI-Smaps), una instancia que busca articular la respuesta del Estado ante crisis que afecten el bienestar mental de la población.
La comisión, integrada por 27 instituciones públicas y organizaciones aliadas, tendrá como misión incorporar, de manera sostenible, la salud mental en la gestión del riesgo de desastres y fortalecer la atención en contextos de emergencias sanitarias, sociales o ambientales.

Durante el acto de instalación, el viceministro de Salud, Manuel Zambrano, señaló que la iniciativa responde a la necesidad de dar cumplimiento a la normativa que reconoce la salud mental como parte esencial del sistema sanitario nacional.
Explicó que, tras la pandemia, se ha registrado un incremento significativo en los casos de ansiedad, depresión y otras afectaciones emocionales, especialmente en jóvenes en edad escolar, lo que obliga a reforzar la atención primaria con profesionales especializados.
“La salud mental no puede seguir siendo un tema invisible ni un tabú. Debe atenderse con la misma prioridad que cualquier otra condición de salud”, expresó Zambrano.
Una encuesta del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef, en Panamá reveló que 8 de cada 10 hogares manifestaron preocupación por la salud mental de sus niños. El estudio reveló que los casos de afectaciones en menores aumentaron de 20% en noviembre de 2020 a 32% en junio de 2021. Además, datos de la Caja de Seguro Social indicaron que en el primer semestre de 2021 fueron hospitalizados 36 pacientes por estas causas, principalmente adolescentes de 16 años con trastornos depresivos, bipolaridad e intentos de suicidio.
Funciones de la comisión
La comisión fue formalizada mediante el Decreto Ejecutivo N°30 diciembre de 2025, lo que le otorga carácter legal y operativo. Entre sus principales funciones estarán la elaboración de protocolos de intervención, el fortalecimiento de capacidades institucionales y la coordinación de acciones intersectoriales para garantizar una atención oportuna y humanizada.
Por su parte, la directora de la Oficina Integral de Riesgos a Desastres en Salud, Karen Holder, explicó que el objetivo es asegurar que el acompañamiento psicosocial llegue a las comunidades más vulnerables, incluso cuando las situaciones no sean catalogadas como desastres a nivel nacional.
“Para una comunidad específica, un evento puede representar una crisis profunda, aunque no sea declarado como catástrofe general. Allí debemos actuar”, indicó.
En tanto, la representante de la Organización Panamericana de la Salud (OPS/OMS) en Panamá, Ana Riviére Cinnamond, destacó que el aislamiento prolongado durante la pandemia impactó las capacidades sociales, emocionales y de aprendizaje de niños y adolescentes, una situación que no había sido visibilizada con suficiente profundidad antes de la crisis sanitaria.
La nueva comisión trabajará en el diseño de estrategias preventivas y planes de acción que permitan integrar el apoyo psicosocial en la preparación y respuesta ante emergencias, con el fin de reducir el impacto emocional en la población.
En la instalación de la comisión participaron autoridades del Ministerio de la Mujer, especialistas en epidemiología y salud mental, representantes del Sistema de Naciones Unidas y organizaciones vinculadas a la gestión de riesgos, quienes coincidieron en la necesidad de fortalecer el trabajo articulado para enfrentar las secuelas emocionales derivadas de emergencias y desastres.


