Amigos y exalumnos del Instituto Nacional exigen mayor explicación a las autoridades educativas tras la desaparición de al menos 9 mil libros de la biblioteca de este plantel, en noviembre de 2019.
Guillermo Quintero, recordó que se interpuso un recurso de habeas data en la Corte Suprema de Justicia, el cual todavía no ha sido admitido y que la ponencia está a cargo del magistrado Olmedo Arrocha.
Quintero precisó que el recurso busca que el Ministerio de Educación (Meduca) “forzosamente conteste” cuál fue el destino de este material.
“En este caso no hay nada que tenga que ver con la seguridad del Estado ni que sea información privilegiada. Estamos a la espera de que el magistrado Arrocha lo admita”, afirmó Quintero en conferencia de prensa.
El Meduca informó a inicios de junio que la humedad y las polillas dañaron estos libros, y que estos detalles fueron compartidos con los profesores, estudiantes y autoridades del plantel el pasado 1 de junio.
“La humedad, hongos, termitas y ácaros convirtieron en desechos un gran porcentaje de los libros de la biblioteca del ‘Nido de Águilas’ y pudo haberse convertido en un problema de salud entre los estudiantes, profesores y personal administrativo, por las condiciones de insalubridad que en la biblioteca se presentaba”, indicó en un comunicado el Meduca.
El 14 de marzo de 2022 y en base al artículo 41 de la Constitución -sobre el derecho de petición-, la docente Ileana Gólcher solicitó al director de Bienes Patrimoniales del Meduca, Aníbal Stanziola, una explicación sobre el paradero de los libros.
“Hasta la fecha no hemos recibido una respuesta, por escrito como lo hice. La Ley explica que debe ser un mes, 30 días laborables”, dijo Gólcher. “Se produjo ese desalojo de la biblioteca, del Instituto Nacional, el 2 de noviembre de 2019″.
Recordó que en un inventario de la escuela se reportó la existencia de unos 9 mil 412 libros y que el desalojó se dio sin pruebas de que realmente estuvieran dañados y sin la consulta de las autoridades idóneas.
“Es decir, en Panamá existen una serie de instancias que pueden perfectamente opinar sobre el rescate de estos libros”, argumentó Golcher quien agregó que esto se dio sin un inventario de rescate, que debe tener cada libro.

