En Panamá, el acceso a la profilaxis preexposición (PrEP) —un tratamiento que previene la infección por virus de inmunodeficiencia humana (VIH)— forma parte de las políticas públicas de salud. Sin embargo, su implementación aún enfrenta barreras relacionadas con la información, el acceso y la percepción del riesgo entre la población.
De acuerdo con información del Ministerio de Salud (Minsa), actualmente existen 12 centros de salud en el país que ofrecen este tratamiento de manera gratuita, distribuidos en nueve regiones del país. Entre estos figuran instalaciones en la Región Metropolitana, Panamá Oeste, Chiriquí, Bocas del Toro, Veraguas, Herrera, Coclé y Panamá Norte.
La PrEP consiste en la administración de dos medicamentos antirretrovirales antes de una posible exposición al virus. Su objetivo es impedir que el VIH se establezca en el organismo. Según la Organización Mundial de la Salud, su efectividad puede alcanzar hasta el 99% cuando se utiliza de forma adecuada.
Carlos Chávez, jefe de la Sección de ITS/VIH/sida del Minsa, explicó que este tratamiento está dirigido principalmente a personas con alto riesgo de adquirir el virus. “Se orienta a quienes tienen múltiples parejas sexuales y no utilizan preservativo de manera constante”, señaló. También incluye a poblaciones clave como hombres que tienen sexo con hombres, mujeres transgénero y trabajadoras sexuales.
A pesar de su disponibilidad, la cobertura del programa aún es limitada. Desde su implementación, más de 3,000 personas han sido beneficiadas, mientras que actualmente unas 1,800 se mantienen inscritas en el esquema de prevención, según datos oficiales.
El contexto epidemiológico mantiene la relevancia de este tipo de estrategias. Durante 2025, el Minsa reportó 1,750 nuevos casos de VIH en el país, con mayor concentración en la Región Metropolitana y en la comarca Guna Yala. De estos, aproximadamente 1,300 corresponden a hombres.
En total, unas 24,400 personas viven con VIH en Panamá, de las cuales cerca de 22,000 reciben tratamiento antirretroviral. Para las autoridades sanitarias, estos datos reflejan la necesidad de fortalecer tanto la prevención como el diagnóstico temprano.
El Minsa insiste en que, aunque la PrEP representa una herramienta eficaz, no sustituye otras medidas de protección. El tratamiento no previene infecciones de transmisión sexual como la gonorrea, clamidia, herpes, tricomoniasis o sífilis, por lo que se recomienda mantener el uso del preservativo.

Asimismo, Chávez reitera el llamado a la población sexualmente activa a realizarse la prueba de VIH al menos una vez al año. Un diagnóstico oportuno permite iniciar tratamiento de forma temprana, mejorar la calidad de vida y reducir la transmisión del virus.
En este escenario, el desafío no solo radica en la disponibilidad del tratamiento, sino en lograr que más personas conozcan su existencia, accedan a él y lo utilicen como parte de una estrategia integral de prevención.


