Al menos 400 mil kilos de residuos fueron interceptados desde la instalación del sistema Wanda, en septiembre de 2022, hasta diciembre de 2025, evitando que llegaran a la desembocadura del río Juan Díaz y, por ende, a la bahía de Panamá. El sistema opera en un punto considerado sitio Ramsar de importancia internacional por su biodiversidad y la presencia de aves migratorias.

Desde hace tres años, mediante la rueda hidráulica Wanda, un sistema de recolección automática de basura para ríos, y dos barreras flotantes —conocidas como Bob— que interceptan los residuos, la organización ambiental Marea Verde desarrolla esta tarea en el río Juan Díaz, como una primera fase.
Este 2026, la iniciativa se ampliará al río Matías Hernández. El objetivo final es alcanzar también los ríos ríos Curundú, Matasnillo, Abajo, Tocumen y Cabuya.
Así lo informó Laura González, directora ejecutiva de Marea Verde, quien destacó que 2025 marcó un punto de inflexión para la organización con el lanzamiento del proyecto Siete Cuencas, una iniciativa que busca intervenir los siete ríos que desembocan en la bahía de Panamá con un sistema de barreras diseñadas para impedir que la basura, en especial los desechos plásticos, lleguen al océano.
“El mapa de la bahía muestra que los ríos están muy cerca unos de otros, y eso explica en gran parte el nivel de contaminación. Por eso decidimos escalar el modelo”, indicó González.

El proyecto se desarrolla en alianza con The Ocean Cleanup, una organización internacional que tiene como meta operar en 30 ciudades del mundo para 2030, y que posiciona a Panamá como una ciudad referente a nivel global en soluciones contra la contaminación por plásticos, destacó González.
Nuevas barreras y expansión a más ríos
En junio de 2025, Marea Verde instaló barreras en el río Abajo, que desemboca en el área de Panamá Viejo, donde ya se han retirado alrededor de 31,600 kilos de residuos.
Como parte de las innovaciones del proyecto, se colocaron dobles barreras en algunos tramos. “Nos dimos cuenta de que, durante lluvias muy intensas, algunos residuos pasaban por encima o por debajo, por lo que la primera barrera reduce la velocidad y la segunda captura los desechos, aumentando significativamente la efectividad”, explicó la directora.
Para los próximos meses, antes del inicio de la temporada lluviosa, Marea Verde prevé la instalación de nuevas barreras en el río Matías Hernández —que desemboca en Costa del Este—, otro afluente con altos niveles de contaminación, el cual, según la organización, podría presentar condiciones iguales o incluso más críticas que las del río Juan Díaz.
En este río no se instalará el sistema Wanda debido a su menor profundidad y ancho; sin embargo, se colocarán barreras flotantes (sistemas Bob), similares a que utilizan actualmente.
Solo en 2025 se recolectaron 220 mil kilos de desechos en el río Juan Díaz, siendo mayo el mes más crítico. “Casi la mitad de los residuos que retiramos en todo el año se concentran en el mes de mayo, justo con las primeras lluvias, cuando se arrastra todo lo acumulado durante la temporada seca”, explicó González.
Según la directora, durante ese mes se retiraron más de 20 contenedores de basura únicamente en ese río, evitando que los desechos llegaran al manglar de la bahía. Entre los residuos más frecuentes figuran botellas plásticas, envases desechables, recipientes, cubiertos plásticos, juguetes, piezas de autos y cartuchos, entre otros, materiales que pueden tardar entre cuatro y 450 años en degradarse.
Entre los desechos inusuales extraídos, la organización contabilizó 206 partes de neveras, 509 balones deportivos y 106 juguetes.
Preparación ante el cambio climático
González subrayó que el cambio climático ha hecho que las lluvias sean cada vez más impredecibles, por lo que la organización mantiene un monitoreo constante en todos los ríos intervenidos.
“Tenemos cámaras instaladas que nos permiten detectar acumulaciones de residuos y desplegar rápidamente al equipo. No podemos confiar que en ciertos meses no habrá basura; hoy puede llover en cualquier momento”, afirmó.
En el ámbito científico, Marea Verde realizó, junto con la Asociación Nacional para la Conservación de la Naturaleza (Ancon) un estudio de línea base en el manglar del río Abajo, previo a la instalación de la barrera flotante. El análisis evidenció la importancia de proteger este ecosistema, al identificar especies amenazadas incluidas en la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), como el tiburón martillo, así como aves protegidas por la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES).
En materia de educación ambiental, La Casa de Wanda, un centro interactivo de educación ambiental, recibió más de 7,000 visitantes el año pasado, de los cuales el 70% fueron estudiantes.
Además, el programa Wanda Educa benefició a seis escuelas públicas, logrando el reciclaje de más de 2,800 kilos de materiales mediante puntos limpios escolares.
