Tras el incendio registrado este 6 de abril bajo el puente de las Américas, especialistas en ingeniería estructural destacan la necesidad de realizar una evaluación forense detallada para determinar si la estructura sufrió daños por las altas temperaturas.
Mientras tanto, el Ministerio de Obras Públicas (MOP) autorizó una reapertura parcial del puente, con restricciones para ciertos vehículos, y anunció que durante siete días se mantendrá un monitoreo constante.
El ingeniero Sión Atencio, miembro del Colegio de Ingenieros Civiles de la Sociedad Panameña de Ingenieros y Arquitectos (SPIA), señaló que el siniestro obliga a analizar con rigor las condiciones del puente, construido hace más de seis décadas con acero ASTM A7/A36, material común en construcciones de esa época.
“Es indispensable realizar una patología forense que determine si hubo afectaciones estructurales por el calor y la explosión, y en qué grado”, declaró.
Atencio explicó que, a partir de 400°C, existe riesgo de afectación en aceros estructurales, y que entre 500°C y 600°C el daño puede ser severo, comprometiendo incluso la estabilidad bajo carga de servicio. En estructuras como esta, donde el arco principal trabaja principalmente a compresión, el mayor riesgo es el pandeo por calentamiento y la pérdida de capacidad en conexiones remachadas.
Entre los procedimientos técnicos recomendados se incluyen la termocoloración y la metalografía para estimar las temperaturas alcanzadas; ensayos de dureza para identificar pérdida de propiedades; levantamiento geométrico para detectar deformaciones residuales; inspección de conexiones y un análisis estructural con propiedades degradadas.
“Si se confirma que el incendio fue intenso y sostenido en una zona concentrada, es plausible que varios elementos hayan superado los 500–600 °C, lo que implicaría un daño estructural significativo local”, advirtió el experto. Por ello, consideró prudente limitar el paso a solo vehículos livianos hasta conocer los resultados de las evaluaciones.

La decisión del MOP
Por su parte, el MOP informó que, tras la inspección realizada por un equipo interinstitucional integrado por ingenieros del propio ministerio, el Cuerpo de Bomberos, Sinaproc y el Ministerio de Salud, se recomendó la reapertura parcial del puente.
Adicionalmente, las autoridades anunciaron que durante los próximos siete días se llevará a cabo un monitoreo constante del puente, con mediciones topográficas y ensayos técnicos que permitirán evaluar su comportamiento estructural ante cargas reales.
El MOP aseguró que los resultados de estas pruebas serán determinantes para definir si el puente puede operar bajo estas condiciones o si se requieren intervenciones adicionales.
Dos décadas, $112 millones en el puente
El incendio no solo reactivó las inspecciones técnicas, sino que también puso nuevamente sobre la mesa una cifra que resume dos décadas de intervenciones públicas: casi $112 millones invertidos en el mantenimiento y la rehabilitación del puente de las Américas.
Se trata de recursos destinados a sostener una de las principales conexiones entre la ciudad de Panamá y el oeste del país. Sin embargo, el estado de la infraestructura —en particular su superficie de rodadura— continúa generando cuestionamientos entre usuarios, especialistas y gremios técnicos.

En los últimos 20 años, el Estado ha ejecutado múltiples contratos que suman al menos $111.9 millones. Los fondos han sido dirigidos tanto a la subestructura —incluyendo el arco y la rodadura— como a la superestructura, que comprende vigas, estribos y pilas. A pesar de esa inversión sostenida, los problemas persisten. El antecedente más reciente previo al incendio se remonta a julio de 2024, cuando conductores reportaron un enorme hueco en la calzada, en el carril hacia Panamá Oeste.
La respuesta del MOP fue inmediata, pero provisional: la colocación de una lámina de acero. Al día siguiente, la capa asfáltica volvió a ceder y el daño reapareció, evidenciando la fragilidad de las intervenciones temporales.
Mientras tanto, usuarios y especialistas coinciden en que el siniestro ha reactivado un debate que ya estaba pendiente: la condición real de una infraestructura emblemática que, pese a millonarias inversiones en décadas recientes, continúa enfrentando desafíos de mantenimiento y durabilidad.
La cifra acumulada y la recurrencia de fallas visibles reafirman la necesidad de un enfoque integral que garantice la seguridad y sostenibilidad del puente de las Américas, más allá de soluciones correctivas y temporales.
