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El último diagnóstico sobre educación en la región deja proyecciones alarmantes: se prevé que cuatro de cada cinco alumnos de sexto grado en América Latina no alcancen el nivel mínimo de comprensión lectora, y que estas pérdidas de aprendizaje podrían costar a los alumnos de hoy una reducción en sus ingresos del 12% a lo largo de su vida.
Según un informe publicado por el Banco Mundial y el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia luego de dos años de cierre de escuelas a causa de la covid-19, los resultados del aprendizaje podrían haber retrocedido más de 10 años.
En Panamá, las autoridades del Ministerio de Educación (Meduca) están al tanto del informe y señalan que el desafío pasa por evitar la deserción y y recuperar el aprendizaje perdido, así como aumentar la inversión en educación.
La pandemia agudiza crisis educativa en América Latina
La proyección en materia educativa para la región no es muy alentadora: se prevé que cuatro de cada cinco alumnos de sexto grado en América Latina y el Caribe no alcancen el nivel mínimo de comprensión lectora.
Se trata de una realidad que inquieta a varios países y organismos del continente y que está plasmada en el informe Dos años después: salvando a una generación, publicado por el Banco Mundial y el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), en colaboración con la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco).
El documento también sugiere que luego de dos años de cierre de escuelas en la región a causa de la covid-19, los resultados del aprendizaje podrían haber retrocedido más de 10 años.
Incluso, estas pérdidas de aprendizaje podrían costar a los alumnos de hoy una reducción en sus ingresos del 12% a lo largo de su vida.
Como parte de esta investigación, se hace un análisis sobre temas como la cobertura de internet entre los países de la región, el tiempo que las escuelas permanecieron cerradas durante la pandemia, la inversión en educación y los resultados de pruebas internacionales de aprendizaje, como ERCE, que lleva a cabo la Unesco .
Realidad de Panamá
Sobre Panamá, el informe hace varios señalamientos. Por ejemplo, que junto a Venezuela y Honduras fue uno de los tres países de la región que más tiempo mantuvo sus escuelas cerradas, aunque, al mismo tiempo, resalta que fue uno de los primeros con mejor cobertura de internet, ya que el 42% de sus estudiantes tuvo acceso a esa herramienta.
También señala que hubo un crecimiento del 4% de la matrícula en las escuelas públicas y que las pruebas ERCE de aprendizaje presentaron un deterioro en áreas como matemáticas y lectura.
Vadim Moreno, subdirector nacional de Gabinetes Psicoeducativos del Ministerio de Educación (Meduca), subrayó que están al tanto del documento publicado esta semana y aceptó que este les permitirá obtener información sobre las secuelas de la pandemia en la población estudiantil.
“Hay aspectos que nosotros debemos evaluar y conocemos, por los datos de este informe, que ese rezago ha afectado sobre todo a los chicos de primeros grados. Hay un componente socioeconómico que también perjudicó a los alumnos en áreas de difícil acceso”, dijo.
En palabras del funcionario, dentro del Meduca se busca garantizar el compromiso para la recuperación del aprendizaje y que eso sea parte de la agenda de Estado, lo que implica contar con un presupuesto más alto.
Además, dijo que están enfocados en cerrar la brecha digital y apoyar a los docentes con capacitación, tomando en cuenta la tecnología y los tiempos actuales.
“Preocupa que los estudiantes de sexto grado no puedan entender un texto de forma sencilla y lo que más inquieta es que esa población, cuando sea adulta, verá el 12% de su ingreso afectados o mermados”, concluyó.
Las propuestas
Frente a este alarmante escenario, la pregunta que surge ahora es qué hacer para recuperar el tiempo perdido y, sobre todo, para que la población de estudiantes más afectados pueda retomar los aprendizajes.
Claudia Uribe, directora de la Oficina Regional de Educación para América Latina y el Caribe (Orealc/Unesco), dijo que dada la gravedad de la crisis, el informe insta a los gobiernos a enfocar sus políticas en dos estrategias esenciales: regresar a la escolaridad y recuperar el aprendizaje.
En lo concerniente al regreso a la escolaridad, apunta a completar la reapertura de todas las escuelas de forma sostenible, a reinscribir a todos los estudiantes y a evitar la deserción.
Por otra parte, dijo que la agenda para recuperar el aprendizaje debe priorizar las habilidades fundamentales en lectura y matemáticas, evaluar el nivel de aprendizaje y poner en marcha estrategias y programas de recuperación del aprendizaje a gran escala. También es necesario abordar las necesidades psicosociales de alumnos y docentes y las brechas digitales, para enfrentar estos desafíos.
Carlos Felipe Jaramillo, vicepresidente del Banco Mundial para América Latina y el Caribe, advirtió que la región enfrenta una crisis educativa sin precedentes, que podría comprometer el desarrollo futuro de nuestros países.
“El hecho de que una gran mayoría de los alumnos de sexto grado tal vez no logre comprender lo que lee, pone un signo de interrogación sobre el bienestar futuro de millones de niños que aún no desarrollaron competencias fundamentales críticas, algo que eleva el riesgo de profundizar aún más las desigualdades de larga data en la región”, aportó.
Sobre este tema, el director regional de Unicef para América Latina y el Caribe, Jean Gough, señaló que si bien la mayoría de las escuelas de la región ha reabierto, ven que demasiados niños no han podido regresar a estas a tiempo completo y muchos de los que han regresado están “perdidos”.
“En ambos casos, no están aprendiendo. Cerrar los ojos ante la crisis educativa más severa jamás enfrentada por la región perjudicará a los jóvenes de hoy y a todos nosotros a largo plazo”, dijo.
Aunque el efecto total de la pandemia de la covid-19 en la escolarización no está claro, manifestó que las encuestas de hogares y los datos administrativos recopilados para este informe muestran que los estudiantes de 6 a 14 años de edad parecen haber sido los más afectados, con una disminución constante de las tasas de asistencia. Sin embargo, dejó claro que todos están en riesgo.
En Panamá las clases fueron suspendidas de forma presencial en marzo de 2019 cuando comenzó la pandemia y se retomaron de forma virtual en junio de ese mismo año. Luego en junio de 2021 arrancó el proceso educativo bajo la modalidad semipresencial y finalmente en marzo de este año se normalizaron las clases en las escuelas.

