La ciencia en Panamá vuelve a quedar bajo presión presupuestaria. La Secretaría Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (Senacyt) acudió este 29 de abril a la Comisión de Presupuesto de la Asamblea Nacional para sustentar la aprobación de $10.87 millones en créditos adicionales y traslados de partida, luego de que su presupuesto para 2026 registrara una reducción de 25.6%.
La solicitud, ya avalada por los diputados, busca amortiguar el impacto del recorte en áreas como investigación, formación científica e innovación, consideradas pilares del sistema nacional de ciencia y tecnología.
El secretario nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación, Eduardo Ortega Barría, explicó que el presupuesto pasó de $83.3 millones en 2025 a $61.9 millones en 2026. Señaló que la caída es más pronunciada en el componente de inversión, donde los recortes alcanzan hasta 30% en líneas estratégicas.
Según detalló, los programas de investigación y desarrollo, el equipamiento científico, la infraestructura y los centros regionales registran una disminución cercana al 35%, mientras que la formación de capital humano —becas de maestría, doctorado y movilidad académica— es el rubro más afectado, con recortes de hasta 82%.
Ese dato encendió alertas dentro del sistema científico, al poner en riesgo la continuidad de la formación avanzada de investigadores, uno de los ejes que Senacyt ha impulsado durante la última década para fortalecer capacidades locales y reducir la dependencia del conocimiento externo.
Ante ese panorama, los recursos solicitados buscan sostener programas en ejecución y evitar una caída en la producción científica. Entre ellos se encuentran las maestrías en cambio climático, ingeniería, sostenibilidad energética y ciencias químicas, desarrolladas junto con la Universidad Tecnológica de Panamá y la Universidad Autónoma de Chiriquí.
El fortalecimiento del Sistema Nacional de Investigación también figura entre las prioridades, con fondos para científicos activos y proyectos en áreas que van desde ciencias básicas hasta innovación aplicada.

En el plano de infraestructura, parte de los recursos se destinará al Centro Regional de Innovación en Vacunas y Biofármacos, ubicado en la Ciudad del Saber, donde se desarrollan investigaciones en inmunología, biotecnología y tecnologías de ARN mensajero.
También se reforzará el Instituto de Investigaciones Científicas y Servicios de Alta Tecnología (Indicasat-AIP), que incorporará un secuenciador masivo de ADN y un sistema de cómputo de alto rendimiento. Estas herramientas ampliarán la capacidad de análisis genómico, la vigilancia epidemiológica y los estudios en biodiversidad.
Ciencia contra el cáncer, bajo presión presupuestaria
La Senacyt mantiene como prioridad el programa de investigación en cáncer, enfermedad que constituye la principal causa de muerte en Panamá, con cerca del 17% de las defunciones y más de 7,700 casos nuevos cada año.
Con los recursos adicionales se prevé avanzar en el programa “Ciencia contra el Cáncer”, orientado a investigación biomédica, fortalecimiento del registro nacional de cáncer, creación de bancos de tejidos y formación de especialistas en oncología e investigación clínica. En este caso, el traslado destinado a investigación oncológica asciende a $2.17 millones y proviene de una donación de la bancada independiente Vamos, a partir del subsidio postelectoral.
A esto se suma la apuesta por tecnologías emergentes consideradas estratégicas para la competitividad del país. La inteligencia artificial, la biotecnología, la ciberseguridad y las energías verdes forman parte de esta agenda en un escenario global en el que la innovación tecnológica define cada vez más el posicionamiento de las economías.
Aunque la aprobación de estos fondos no revierte el recorte inicial, permite sostener programas críticos. Sin embargo, el ajuste deja en evidencia una preocupación recurrente: la fragilidad del financiamiento de la ciencia en Panamá y su dependencia de decisiones fiscales anuales.

Bajo el paraguas de la Senacyt operan distintos centros e iniciativas bajo el modelo de asociaciones de interés público (AIP), entre ellos el Centro Nacional de Metrología de Panamá (Cenamep), Coiba AIP, el Instituto Nacional de Investigaciones Científicas Avanzadas en Tecnologías de Información y Comunicación (Indicatic), Infoplazas y el Centro Internacional de Estudios Políticos y Sociales (Cieps).
De acuerdo con datos oficiales de la Senacyt, Panamá invierte alrededor del 0.13% del Producto Interno Bruto (PIB) en ciencia, tecnología e innovación. La cifra baja a 0.08% si se excluye la inversión del Smithsonian Tropical Research Institute, lo que evidencia el limitado esfuerzo fiscal en este sector.
El debate trasciende las cifras y vuelve a colocar sobre la mesa una discusión de fondo: el nivel de prioridad que tiene la ciencia dentro del modelo de desarrollo del país, en un contexto donde la innovación define la competitividad, la salud pública y el crecimiento económico.


