Un estudiante de 15 años falleció en la comarca Ngäbe Buglé luego de ser arrastrado por la corriente cuando intentaba cruzar una quebrada en la comunidad de Coronte, distrito de Kankintú.
El adolescente regresaba a su vivienda tras estar realizando tareas escolares en una comunidad vecina, en medio de las lluvias persistentes que han afectado la región durante el fin de semana.
De acuerdo con residentes, la fuerza del agua lo arrastró hasta el río Cricamola, cuyo caudal se ha incrementado debido a las condiciones climáticas.
El cuerpo fue localizado cerca de las 7:00 a. m. de este lunes 13 de abril por miembros de la comunidad, quienes iniciaron su búsqueda desde tempranas horas. La información fue confirmada por docentes de la escuela de Coronte, que expresaron su pesar por lo ocurrido.
Las lluvias han provocado el aumento del nivel de ríos y quebradas, dejando varias comunidades aisladas en esta región de difícil acceso.
El hecho vuelve a evidenciar la vulnerabilidad de estas zonas, donde cada temporada lluviosa representa un riesgo para quienes deben desplazarse entre sus comunidades.
De hecho, el Ministerio de Educación (Meduca) decidió suspender las clases en el norte de Veraguas y en la comarca Ngäbe Buglé este lunes 13 de abril, ante la alerta emitida por el Sistema Nacional de Protección Civil (Sinaproc) por fuertes lluvias y tormentas eléctricas en esa región del país.
La suspensión aplicó para el corregimiento de Calovébora, en la costa norte de Veraguas, y para la región Ñokribo, en la comarca Ngäbe Buglé.
Desde 2018, Jóvenes Unidos por la Educación y la Fundación para el Desarrollo Económico y Social (Fudespa) han documentado un alto número de muertes por ahogamiento entre niños y jóvenes, principalmente en zonas rurales y comarcales.
De acuerdo con el estudio titulado Educación Mortal: Crisis Sistemática de Ahogamientos Infantiles en la Comarca Ngäbe Buglé, entre el 60% de los fallecidos en estas situaciones tenían entre 5 y 12 años. La mayoría de estos incidentes ocurrieron mientras los estudiantes se dirigían a la escuela o regresaban de ella.
El riesgo para los niños que viven en zonas rurales es constante. Las quebradas, los ríos caudalosos y los caminos intransitables son solo algunas de las barreras que enfrentan diariamente. A menudo, los estudiantes deben cruzar puentes improvisados de bambú o usar poleas para atravesar ríos, exponiéndose a un peligro inminente.

En marzo pasado, el Ministerio de Obras Públicas solicitó 18 millones a la Comisión de Presupuesto para construir 50 puentes colgantes en la comarca Ngäbe Buglé, que permitirían a 17 mil niños ir a la escuela de forma segura y facilitarían el paso a otros residentes.
El plan inicial contempla la construcción de 50 puentes colgantes distribuidos en tres regiones de la comarca: Kodri, Ñökribo y Nedrini.
En la región de Kodri se prevé levantar 12 zarzos en los distritos de Ñurum y Muná. En Ñökribo se construirán nueve, ubicados en Kankintú, Kusapín, Jirondai y Santa Catalina. La mayor concentración estará en Nedrini, donde se proyectan 29 estructuras en los distritos de Mironó, Besikó y Nole Duima, zonas donde los ríos se convierten en barreras naturales para quienes caminan hacia las escuelas.

