Una enfermedad que muchos consideran superada sigue cobrando vidas en Panamá. Un caso clínico publicado en marzo pasado en la revista científica Pediatric Pulmonology documentó la muerte de una madre y de su recién nacida por tuberculosis.
La investigación, iniciada en 2018 por especialistas del Instituto de Investigaciones Científicas y Servicios de Alta Tecnología (Indicasat-AIP) y del Hospital Materno Infantil José Domingo de Obaldía, advierte que una infección prevenible y tratable aún encuentra terreno fértil allí donde el sistema sanitario llega tarde.
Los datos analizados fueron recopilados retrospectivamente a partir de registros médicos hospitalarios generados durante la atención clínica habitual. El informe omitió toda información identificable de la paciente para preservar su confidencialidad.
El reporte, titulado 'Un caso de tuberculosis gestacional y congénita: una doble transmisión vertical fatal’, no solo describe una emergencia médica extrema, sino que también evidencia brechas persistentes en el acceso a servicios de salud, controles prenatales, diagnóstico oportuno y seguimiento en regiones apartadas del país. La historia refleja cómo una enfermedad controlable puede volverse mortal cuando se combina con pobreza, distancia geográfica y atención tardía.
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La paciente era una mujer de la etnia ngäbe buglé, de 40 años, residente en Almirante, Bocas del Toro. Tenía un embarazo de 28 semanas cuando llegó en estado crítico al Hospital Materno Infantil José Domingo de Obaldía, en Chiriquí, centro de referencia para casos complejos.
Durante un mes presentó fiebre, dolor abdominal irradiado hacia la espalda, debilidad generalizada y alteraciones neurológicas. Estos síntomas ameritaban una evaluación médica urgente; sin embargo, solo acudió a dos controles prenatales durante toda la gestación.
Al ingresar al hospital, su condición se deterioró rápidamente. Sufrió un paro cardiorrespiratorio que requirió maniobras de resucitación e intubación. Posteriormente, los estudios confirmaron tuberculosis miliar, una forma grave en la que la bacteria se disemina por el torrente sanguíneo hacia múltiples órganos, además de signos compatibles con meningitis.
Pese al inicio del tratamiento antituberculoso y al manejo intensivo, evolucionó hacia shock séptico y falla multiorgánica. Falleció tres días después del parto.
La bebé nació mediante cesárea de emergencia con apenas un kilogramo de peso y requirió ventilación mecánica desde sus primeras horas. Días después, los análisis confirmaron meningitis tuberculosa, evidencia de transmisión vertical, es decir, contagio de madre a hija durante el embarazo o el parto. La recién nacida falleció a los 12 días. Los especialistas advirtieron que este tipo de transmisión, aunque poco frecuente, conlleva un alto riesgo de mortalidad neonatal.

Una enfermedad silenciosa que aún persiste
La epidemióloga e investigadora principal del estudio, Ericka Ferguson, advirtió que la tuberculosis continúa siendo un problema de salud pública en Panamá, especialmente en zonas rurales e indígenas, donde su diagnóstico suele ser tardío debido a la inespecificidad de sus síntomas.
“Primero hay que sospecharla para poder diagnosticarla”, explicó la investigadora, al señalar uno de los principales desafíos frente a esta enfermedad.
Entre los signos de alerta mencionó tos persistente por más de dos semanas, pérdida de peso sin causa aparente, sudoración nocturna, debilidad, fatiga o tos con sangre.
Ferguson subrayó que el embarazo es una etapa de especial vulnerabilidad, debido a cambios inmunológicos que pueden modificar la respuesta del organismo ante infecciones como la tuberculosis. En el posparto, estas manifestaciones pueden volverse más intensas.
Ferguson recordó además que la enfermedad puede transmitirse al bebé durante la gestación o el parto, aunque un tratamiento oportuno reduce significativamente ese riesgo.
Desigualdad territorial y barreras de acceso
Por su parte, el investigador Amador Goodridge explicó que la tuberculosis sigue siendo endémica en Panamá y que muchas personas la padecen sin saberlo, ya que puede permanecer latente o presentar síntomas inespecíficos.
La enfermedad se transmite por vía aérea y representa un mayor riesgo para personas con sistemas inmunológicos debilitados, pacientes con enfermedades crónicas, niños menores de cinco años y mujeres embarazadas o en puerperio.
Goodridge señaló que en comunidades indígenas y rurales persisten condiciones que favorecen su propagación y dificultan el tratamiento, entre ellas pobreza, desnutrición, hacinamiento, alta movilidad poblacional y barreras geográficas para acceder a centros de salud.
A esto se suma la baja adherencia al tratamiento, que puede extenderse por seis meses o más y requiere supervisión constante. Su abandono incrementa el riesgo de complicaciones, transmisión y resistencia bacteriana.
También advirtió que factores socioculturales influyen en la búsqueda de atención médica, ya que en muchas comunidades la medicina tradicional es el primer recurso, lo que puede retrasar el diagnóstico.
Respuesta del sistema de salud
Ambos especialistas coincidieron en que el caso evidencia la necesidad de fortalecer la respuesta sanitaria.
Se propone capacitar al personal de atención primaria para detectar la enfermedad en fases tempranas, acercar pruebas diagnósticas a comunidades remotas y reforzar el seguimiento de pacientes.
También se recomienda garantizar la vacunación con BCG en recién nacidos, especialmente en áreas donde no siempre se nace en instalaciones de salud.
Goodridge destacó además la importancia de la investigación científica y social para comprender las causas del abandono del tratamiento y mejorar la articulación entre medicina tradicional y sistema formal de salud.

Más allá del caso clínico
A nivel global, la tuberculosis continúa entre las principales causas de muerte por enfermedades infecciosas. En mujeres en edad reproductiva aumenta el riesgo de complicaciones como parto prematuro, bajo peso al nacer y mortalidad neonatal.
En Panamá, aunque la incidencia es menor que en otros países de la región, persisten desigualdades territoriales importantes, especialmente en provincias como Bocas del Toro, muestran los informes del Ministerio de Salud (Minsa)
La muerte de esta madre y su hija no solo refleja una falla clínica, sino también una brecha estructural en el acceso equitativo a la salud.


