Un aproximado de un millón de turistas visita cada año el Casco Antiguo de la ciudad de Panamá, sin embargo, en los últimos meses, el aumento de visitantes en el centro histórico ha llevado a empresarios del sector a solicitar mayor seguridad, mejores servicios públicos y una mayor coordinación institucional para sostener el crecimiento turístico en la zona.
Con ese objetivo, representantes de la Asociación de Restaurantes, Bares y Hoteles del Casco Antiguo (Arhca) se reunieron este martes 10 de marzo con autoridades y representantes comunitarios, a fin de coordinar acciones entre el sector privado y las instituciones para fortalecer el desarrollo turístico y prevenir un aumento de la delincuencia.
Durante el encuentro, propietarios de negocios expusieron la situación que se vive en el corregimiento de San Felipe. Señalaron que, mientras los turistas recorren las calles del Casco Antiguo, en ocasiones se escuchan balaceras en sectores cercanos del centro histórico, hechos que —según indicaron— se registran con mayor frecuencia durante los fines de semana.

El empresario mexicano Mario Sánchez, propietario de un bar en el Casco Antiguo, afirmó que hace falta mayor rigurosidad en las medidas de seguridad. Según relató, la presencia de carteristas, robos a turistas y episodios de violencia genera temor entre visitantes y comerciantes, lo que impacta directamente el turismo y las inversiones en el área.
Sánchez aseguró que incluso tuvo que cerrar un local en la calle 7 debido a la delincuencia. Explicó que muchos turistas, especialmente europeos, se alarman cuando escuchan disparos o ven cintas amarillas de precaución, lo que afecta la imagen del área histórica y provoca que algunos decidan abandonar el sector.
Ante este panorama, el empresario consideró que, además de reforzar la seguridad, es necesario impulsar programas sociales que integren a las comunidades cercanas, como El Chorrillo y Santa Ana. A su juicio, el deterioro de escuelas, parques y espacios comunitarios limita las oportunidades para los jóvenes y contribuye a agravar el problema.
Otro comerciante dedicado a la fotografía indicó que, para evitar conflictos, algunos negocios mantienen una relación cordial con personas que frecuentan las calles cercanas al área turística, incluidos los llamados “santeros” ubicados cerca de la calle 10, detrás del manglar. Incluso señaló que algunos comerciantes consideran necesario mantener una relación cordial con pandillas del sector para evitar ataques o problemas en sus locales.
Casco Antiguo enfrenta aumento de turistas mientras comerciantes alertan sobre inseguridad.
— La Prensa Panamá (@prensacom) March 10, 2026
Video: Yaritza Mojicahttps://t.co/rLx5Yn2AoO pic.twitter.com/qMwh0w4Iej
Zonas sensibles del Casco
En tanto, el representante del corregimiento de San Felipe, Mario Kennedy, advirtió sobre el aumento de hurtos, robos y la presencia de pandillas en sectores del Casco Antiguo, una situación que —según afirmó— está afectando el desarrollo turístico de la zona.

Kennedy explicó que uno de los principales problemas es la falta de denuncias formales, especialmente en casos de “carteristas” que afectan a turistas y residentes. Al no presentarse denuncias, los casos no avanzan ante los jueces de paz ni quedan registrados oficialmente.
“El carterista roba, pero la gente no pone la denuncia. Si no hay denuncia, no hay caso”, afirmó.
El representante señaló que las calles 11 y 12 figuran entre los puntos más sensibles en materia de seguridad, particularmente en zonas de amortiguamiento donde la presencia policial es limitada. También advirtió que ha presenciado asaltos a mano armada en los que a las víctimas les roban celulares, lo que podría derivar en situaciones más graves si alguna persona intenta resistirse.
Más turistas, más demanda de seguridad e infraestructura
Para el presidente de Arhca, Gasparín Belándria, el crecimiento del turismo en el Casco Antiguo también plantea nuevos desafíos en materia de infraestructura y seguridad.
Entre las solicitudes del gremio figuran la instalación de más baños públicos, cámaras de videovigilancia, mayor presencia policial y apoyo institucional para responder al aumento de visitantes.
Belándria afirmó que el centro histórico atraviesa actualmente una de sus temporadas de mayor movimiento, lo que beneficia no solo a hoteles y restaurantes, sino también a pequeños comercios, artesanos y vendedores informales. Datos de la Alcaldía de Panamá indican que de marzo a diciembre de 2025, con el Casco Peatonal hubo un movimiento de 700 mil visitantes en 10 ediciones de actividades.

“Cada vez hay más turistas, y eso beneficia a toda la economía local: hoteles, tiendas de artesanías, posadas e incluso vendedores ambulantes”, sostuvo.
Sobre los hechos de violencia reportados en zonas cercanas, Belándria explicó que estos incidentes suelen registrarse en áreas colindantes y no dentro del propio Casco Antiguo. Añadió que las autoridades policiales y municipales tienen identificados los puntos donde se han reportado estos casos y se comprometieron a reforzar los planes de seguridad.
No obstante, subrayó que, además de las medidas policiales, es necesario impulsar programas sociales dirigidos a poblaciones vulnerables para prevenir situaciones que puedan afectar la seguridad del área.
Ejecutivo coordina acciones para el Casco Antiguo
Por su parte, el secretario ejecutivo del Ministerio de la Presidencia, Adolfo Pérez Araris, informó en la reunión que el Gobierno analiza estos temas en la Comisión del Casco Antiguo y Centro Histórico, un espacio interinstitucional que busca coordinar acciones para atender las problemáticas del área.
Entre las iniciativas en estudio mencionó el proyecto Puerta Sur, que busca mejorar la movilidad y ofrecer alternativas de estacionamiento para reducir el congestionamiento vehicular en el sector. También se evalúa la administración de estacionamientos en áreas cercanas, como la Cinta Costera y el propio Casco Antiguo, para evitar su uso prolongado por parte de conductores que dejan sus vehículos durante varios días.

En materia de seguridad, indicó que se realizan mesas de trabajo con la Policía Nacional, el Servicio de Protección Institucional (SPI), la Policía Municipal y el Ministerio Público para reforzar la vigilancia y enfrentar delitos como hurtos y carterismo. Entre las medidas en evaluación figura la instalación de cámaras de videovigilancia y el aumento de la presencia policial, aunque evitó ofrecer mayores detalles por razones de seguridad.
El funcionario también señaló que las autoridades buscan complementar las acciones de seguridad con programas sociales que atiendan las causas estructurales del problema. Además, adelantó que se preparan operativos especiales de movilidad y seguridad para la temporada de turismo religioso durante la Semana Santa, cuando se espera un incremento de visitantes en el Casco Antiguo.
Precisamente el año pasado el turismo religioso, donde se visitan las iglesias del Casco Antiguo movilizó a 1.08 millón de turistas, solo en la Semana Santa asistieron 250 mil personas.


