En Semana Santa, el Casco Antiguo de la ciudad de Panamá se convierte en el punto de encuentro de miles de personas, entre nacionales y extranjeros, que se suman a las actividades programadas para conmemorar la Semana Mayor.
Entre misas, rosarios, el recorrido de las siete iglesias y las procesiones, las personas viven una experiencia única cada año en el Casco Antiguo.
La Semana Santa en este histórico sector panameño trasciende fronteras y es un atractivo para impulsar el turismo religioso, escenario que es aprovechado en otros países.
El fray Javier Mañas García, quien forma parte de las actividades en las iglesias del Casco Antiguo, resaltó que el turismo religioso está aumentando en este “rinconcito de Panamá”.
“Como bien saben, se ha hecho un trabajo titánico de poner en vida todo ese conjunto monumental, sobre todo esas siete iglesias, que forman el Casco Antiguo”, afirmó Mañas García.
“Ese encuentro del hombre con la fe, ese evangelio que sale a la calle, un evangelio vivo en forma de escultura, de arte, música, de gastronomía, ese encuentro que sale a la calle para vivir esos momentos intensos y para, al final, vivir lo más importante de nuestra fe, que es la Resurrección”, resaltó.
NOVEDADES
Para este año se tiene una novedad: el anda de la Última Cena. Resaltó que cada año se intenta que la Semana Santa tenga una innovación.
“Este año tenemos la primicia de que vamos a contar con dos pasos nuevos. Uno, que es la Última Cena, que va a salir el Jueves Santo a partir de las 7 de la noche. También podemos decir que somos la ciudad número 12 del mundo que va a realizar este paso.
Adelantó que el Viernes de Dolores se tendrá el nuevo paso del Cristo Crucificado. “Por lo tanto, se va enriqueciendo nuestro patrimonio, ese patrimonio de la Semana Santa, con estos trabajos que son verdaderas obras de arte y de artesanía”.
Por su parte, el sacerdote y escritor, Daniel Balditarra, quien estuvo de visita en Panamá en días pasados, destacó que para un país el turismo religioso tiene una gran importancia, porque son las raíces que se fundaron, especialmente en América Latina.
El sacerdote argentino enfatizó que actividades como las que se desarrollan en Semana Santa, en el Casco Antiguo, refuerzan la fe en la feligresía.
“Es una experiencia para reforzar la fe. Si la persona viene educada a escuchar las piedras y a escuchar las raíces. Si la persona solamente se hace un selfie, queda en la superficie”, afirmó.
“Pero si la persona es capaz de ver una piedra o un monumento y preguntarse por qué está ahí, qué significado tiene, por qué lo han salvado de las ruinas y lo han puesto delante del turista, tiene un significado, tiene una razón, y esa razón después hace que se refuerce su convicción y su pertenencia a un lugar”.
Las actividades religiosas empiezan con el Viernes de Dolores (27 de marzo) y se extiende hasta el Domingo de Resurrección (5 de abril).

