El arzobispo de Panamá, José Domingo Ulloa Mendieta, hizo un llamado a la reflexión profunda durante la homilía del Domingo de Ramos, celebrada en la Catedral Santa María la Antigua, invitando a los fieles a vivir la Semana Santa como un momento de transformación interior y no como una simple tradición.
Durante su mensaje, Ulloa Mendieta exhortó a “detenerse de verdad”, más allá de lo externo, para cuestionarse sobre el sentido de la vida y el rumbo personal. Señaló que, aunque muchas personas viven ocupadas, pueden sentirse vacías o sin paz, por lo que insistió en la necesidad de abrir espacio al silencio y al encuentro con Dios.
El arzobispo subrayó que la Semana Santa debe representar “un antes y un después”, un tiempo propicio para el cambio y la reconciliación. En ese sentido, destacó el ejemplo de Jesucristo, quien, siendo Dios, eligió vivir con humildad y servicio, renunciando a privilegios para defender a los más vulnerables.

Asimismo, advirtió que la Pasión de Cristo no es solo un hecho histórico, sino una realidad que se refleja en la actualidad. Indicó que Cristo “sigue siendo crucificado” en situaciones de injusticia, corrupción, violencia, exclusión social y en el sufrimiento de los más vulnerables, como enfermos, migrantes y personas en condición de pobreza.
Ulloa Mendieta también hizo referencia a las dificultades que enfrentan muchas personas, como la soledad, la enfermedad o el abandono, e invitó a los fieles a no permanecer indiferentes ante estas realidades. Recalcó la importancia de acompañar y solidarizarse con quienes atraviesan momentos difíciles.

El arzobispo pidió también vivir esta Semana Santa con fe activa, participando de las celebraciones y evitando ser simples espectadores. “No miremos a Jesús desde lejos; caminemos con Él”, expresó.


