Chanel presentó este martes su colección de Alta Costura en la Semana de la Moda de París con un desfile que tuvo lugar en las Caballerizas de Bosque de Boulogne, que sirvió para ensalzar su apuesta por las botas camperas combinadas con trajes de tweed y un mantón de manila blanco que cerró el espectáculo.
La encargada de lucir el mantón fue Jill Kortleve, uno de los rostros de la maison, que cerró el desfile con un vestido de novia de palabra de honor estilo bustier con falta abombada y el chal bordado cayendo por la espalda.
La simplicidad lideró esta colección, que abrió con una serie de trajes de chaqueta en tweed, el entramado de lana más famoso de Chanel, con faldas largas y chaquetas cortas y rectas.
La apuesta estrella de la casa fue combinarlas con las botas camperas negras, estilo vaquero, que la directora creativa de la firma, Virginie Viard, propuso combinar con la mayoría de estilismos diurnos, para romper con la elegancia de las prendas.
Al igual que Dior, Chanel también parece protagonizar un giro de su línea de Alta Costura hacia creaciones más urbanas, mientras que las colecciones Crucero o Métiers d’Art, en el caso de Chanel, son más osadas y opulentas.
Así, la pasarela estuvo llena de abrigos largos tipo vestido con estampados geométricos, gabardinas de estilo militar y chaquetas de día con lentejuelas.
VUELVEN LOS AÑOS 30
Los vestidos de noche se llevaron todo el protagonismo, sobre todo en una serie de cortes largos y minimalistas, cuello cerrado y apertura en el bajo, lo que recordó a las creaciones de la fundadora de la maison, Gabrielle Chanel, en los años 1930.
En ellos, Viard jugó con el encaje y los estampados superpuestos con brillos, combinados con sombreros fedora de exagerada ala ancha.
Destacó por ejemplo un vestido de corte asimétrico construido a base de encaje negro con detalles en color, que parecía confeccionado a partir de una única cinta de encaje que iba envolviendo a la modelo.

En los vestidos de noche, despuntaron el escote halter y el palabra de honor, en una colección en la que denominaron los tonos pasteles, rosas, blancos y varios estilismos en negro, con faldas de gasa y transparencias.
Chanel volvió además a apostar por las faldas largas, por encima del tobillo, y ligeramente abiertas en el bajo para dar un poco de movimiento a la prenda; una tendencia que se ha venido repitiendo estos últimos años en estilismos con botas altas de día.
