Juana Martín hizo historia este jueves 7 de julio al convertirse en la primera firma española en desfilar en el calendario oficial de alta costura de París, un debut que fue un homenaje a la luz de Andalucía y a sus raíces.
Tras varios años en el programa paralelo, la diseñadora cordobesa se estrenó este jueves por fin en lo más alto de la Semana de la Moda parisina, en la última jornada de la presentación de las colecciones otoño-invierno 2022/23.
La actriz y modelo Rossy de Palma abrió el desfile, con un abrigo hasta los pies en blanco y pedrería del mismo color, mientras el cantaor Israel Fernández y el guitarrista Diego del Morao ponían en directo el fondo musical flamenco que acompañó a toda la presentación.
Martín presentó un total de 27 conjuntos en los que dominaron el blanco y el negro, colores muy habituales en su trabajo, con algunos detalles en cobre naranja y abundancia de pedrerías, cristales y metalizados.
El blanco con elementos brillantes (pedrería o cristales) de algunos conjuntos contrastó con el negro intenso de otros, en vestidos a veces rectos y sin apenas adornos que evocaban con fuerza al luto riguroso todavía llevado en los pueblos.
‘LUZ DE ANDALUCÍA’
“He querido traer la luz de Andalucía sobre el negro, y creo que la gente lo ha percibido”, explicó Martín en declaraciones a EFE tras el desfile.
“La luz natural radiante” de las calles sobre el “negro andaluz de sus mujeres de luto sentadas en las puertas”, incidió. “Hemos intentado traer esa esencia de Andalucía”.
Martín mostró mucha variedad: Abrigos y vestido tan largos que parecían túnicas, pero en ocasiones muy cortos, e incluso extendidos por la espalda hasta formar una capa que arrastraba. A veces muy cerrados y en otras sin espalda o con enormes aberturas laterales.
También hubo pantalones ciclistas o largos y chaquetillas rectas, otro elemento de clara inspiración andaluza.
Lana, seda natural, organzas y tules fueron los tejidos más usados, junto a crinolinas para las mangas, que fueron también muy protagonistas, con mucho volumen y volantes, e incluso en acordeón.
Los volantes también se extendieron con frecuencia a faldas o al cuerpo de los vestidos, en otro guiño de tintes flamencos a la tierra natal de Martín.
