Teresa Icaza (1940-2010) fue una gran precursora del arte contemporáneo en Panamá. Su carrera artística se caracterizó por una experimentación y evolución constante, logrando un magistral manejo de la luz con sus tonos contrastantes, veladuras y el uso del collage con papel translúcido de colores que aplicaba sobre el lienzo. Sus fabulosos paisajes arbóreos de exuberante colorido, repletos del esplendor del trópico, exhiben una belleza serena con texturas y pigmentos superpuestos.
El maestro Pedro Luis Prados la llamó en una ocasión “hechicera del color”, y tenía razón, ya que la obra de Teresa Icaza nos envuelve con su hechizo al permitir adentrarnos en una naturaleza fantástica y reconstruir sus paisajes tropicales con nuestras propias vivencias.

Por su parte, Mónica Kupfer destacó lo siguiente: “Las composiciones abstractas y los paisajes imaginados de Teresa Icaza son obras de técnica impecable que conllevan siempre una carga emotiva y un deseo profundo de comunicación con el espectador. Son obras intensas, subjetivas y luminosas”.
Teresa Icaza inició su carrera artística en Panamá en la década de los sesenta, con el apoyo de los pintores Antonio Alvarado y Mario Calvit. Realizó su primera exposición individual en 1973 en el Instituto Panameño de Arte, hoy conocido como Museo de Arte Contemporáneo de Panamá.
La temática inicial de sus obras fue la abstracción a base de composiciones geométricas planas o espaciales y el uso de colores suaves o atenuados. Fue a partir de 1991 cuando su paleta se vuelca hacia un colorido brillante y explosivo. Fue entonces cuando empezó a experimentar con el collage a base de papel de seda, produciendo capas texturizadas con una transparencia exquisita.
Sin abandonar la abstracción, durante este periodo más maduro, su temática se fue inclinando un tanto hacia lo figurativo y evolucionó hacia un estilo que podríamos llamar fauvista, logrando su consagración final y éxito como artista mediante el desarrollo de su emblemática serie de “Bosques fantásticos”.

Se trata de composiciones de árboles cuyos troncos rojos, azules o negros contrastan visualmente con ramas amarillas y follajes verdes o naranjas deslumbrantes. Sus paisajes nos introducen en un mundo imaginario de colores vibrantes. Icaza manejó con eficacia el uso de veladuras y la texturización a base del collage. Visualmente, la profundidad del conjunto de elementos que plasma en sus cuadros es comprendida y acentuada a través de los valores tonales contrastados, que le confieren un toque de magia adicional al delicado y sublime encanto que se percibe en cada una de sus magníficas obras.
La temática de Teresa Icaza estuvo mayormente ligada, a lo largo de su trayectoria artística, a tratar de reflejar y captar los colores de la naturaleza, de nuestro trópico, de nuestra intensa y cálida luminosidad panameña, de lo cual da fe su serie de “árboles y paisajes fantásticos”, que, como apuntamos antes, se constituye en el trabajo artístico más importante y representativo de su carrera.

Finalmente, podemos decir, además, que Teresa Icaza fue una artista con un gran entusiasmo y respeto por la vida, a la que supo enfrentarse con valor para superar los contratiempos que le deparó el destino. La artista falleció el 6 de noviembre de 2010 en la ciudad de Panamá. Su partida nos dejó un gran vacío, pero también un gran legado artístico, que los panameños debemos recordar y valorar con respeto y admiración para siempre.
El autor es escritor y pintor

