Aston Martin, la marca británica de los automóviles de lujo conducidos por James Bond, quiere defender su independencia estrujando los márgenes de ganancia con la vieja tecnología.
El fabricante británico, cuyo auto más vendido es el Vantage coupé por $113.400, proyecta desarrollar modelos adicionales en una plataforma que ya tiene ocho años. El enfoque refleja las limitaciones de Aston Martin, que no puede aprovechar los recursos de desarrollo de un gran holding como Lamborghini de Volkswagen AG y Ferrari de Fiat SpA.
"Los modelos comienzan a tener un ligero tufillo a sobras del domingo que se utilizan en emparedados durante la semana", dijo Andrew Jackson, analista de la firma investigadora Datamonitor de Londres. "Da la impresión de una empresa que se estira hasta donde puede. En el sector que operan, con sus competidores, en realidad tienen que ser de vanguardia".
Aston Martin, vendido por Ford Motor Co. en 2007 a un grupo de inversores privados entre los que se cuenta Investment Dar Co. de Kuwait, es superado en el segmento de los autos de lujo. Daimler AG, el holding de Mercedes-Benz, proyecta gastar unos $7 mil 100 millones este año en investigación y desarrollo. La cifra significa ocho veces más que los ingresos de $830 millones de la empresa de Gaydon, Inglaterra correspondientes a los 12 meses que cerraron el 31 de marzo.
Bayerische Motoren Werke AG, que es propietario de la marca Rolls-Royce, está construyendo una fábrica para hacer fibras de carbono livianas destinadas a una línea de vehículos eléctricos, en tanto se adapta a la demanda de autos más limpios. También está desarrollando modelos BMW de tracción delantera y ampliando la marca Mini con un modelo coupé y descapotable.
