El ciberataque al Gobierno de Estados Unidos revelado en junio y que los medios de Estados Unidos atribuyen a piratas informáticos chinos fue mayor de lo publicado en un primer momento y afectó información “sensible” de 21.5 millones de personas, informó la Administración del presidente Barack Obama.
La Oficina de Gestión de Personal del Gobierno (OPM, por sus siglas en inglés), que fue la víctima del ataque, informó hoy que los hackers robaron datos personales, incluyendo números de la seguridad social y otra información sensible de 21.5 millones de personas.
De estas, 19.7 millones son personas a quienes el Gobierno practicó un control de seguridad, en la mayoría de los casos solicitantes para empleos en la Administración, proveedores del Gobierno y otros individuos vinculados al sector público.
Los 1.8 millón de personas restantes son familiares de algunos de los anteriores.
Además de los números de seguridad social, los piratas informáticos también tuvieron acceso a direcciones e historiales financieros y de salud.Entre los 21.5 millones de afectados revelados hoy se encuentran varias personas que también fueron víctimas de otro ciberataque, según la agencia “separado, pero relacionado”, que afectó a 4.2 millones de empleados actuales y antiguos del Gobierno federal.
La suma de todos los afectados por estos ataques, contando una sola vez a quienes fueron víctimas de ambos, asciende a un total de 22.1 millones de personas, es decir, cerca del 7% de la población de Estados Unidos.
Se trata, por tanto, de uno de los ataques más dañinos jamás registrados contra la Administración estadounidense, tanto por el número de afectados como por la sensibilidad de los datos robados.
