3:36 p.m. - PALO ALTO, California, EU (AP) -Eric Horvitz ilustra el dilema potencial de convivir con robots cuando recuerda cómo se quedó una vez atascado en un ascensor en el Hospital de Stanford con un androide del tamaño de un lavarropas.
"Recuerdo haber pensado 'Oh, esto es de miedo', mientras el robot daba vueltas, casi volteándome", contó el investigador de Microsoft. "Después pensé: ¿Qué pasaría si yo fuese un paciente? En ese caso podrían presentarse problemas".
Todavía estamos lejos del sueño de ciencia ficción de tener robots dando vueltas y atendiendo todas nuestras necesidades. Pero en la próxima década, iremos compartiendo cada vez más nuestro espacio con los robots a medida que los precios bajen y la nueva tecnología cree máquinas especializadas que limpien la leche volcada o hagan compañía a un anciano.
Ahora los científicos y expertos legales están explorando los efectos probables. ¿Qué pasa si un robot te aplasta el pie, empuja a tu gato de una cornisa o golpea a tu bebé? Si bien los expertos no prevén un ataque de una banda de Terminators ni una computadora que asuma el control como en la película 2001: Odisea del espacio, aun los robots más sencillos y benignos tendrán consecuencias legales, sociales y éticas.
"A medida que dependemos cada vez más de sistemas automatizados, debemos pensar en las implicaciones. Es parte de ser un científico responsable'', dijo Horvith.
Horvith organizó este año un grupo de científicos cuando era presidente de la Asociación para el Progreso de la Inteligencia Artificial (AAAI) y les pidió que explorasen el futuro de la interacción entre humanos y robots. El año próximo se debe entregar un informe de sus discusiones.
Durante años, los robots se han usado fuera del hogar. Detectan bombas en el campo de batalla, construyen automóviles en fábricas y entregan suministros y visitan pacientes en hospitales.