El vehículo robótico Curiosity ha detectado fluctuaciones de metano en la atmósfera de Marte, lo que abre nuevas vías de investigación para esclarecer cuáles son las fuentes que lo producen, entre las que podría estar algún tipo de actividad biológica.
Esta es la principal conclusión de un estudio que publica hoy la revista estadounidense Science y que también abre una nueva línea para estudiar cuáles son los mecanismos a través de los que este gas se elimina con inexplicable rapidez.
El trabajo cuenta con la participación de dos investigadores españoles y, según sus autores, resuelve “la prolongada polémica” sobre la presencia de este compuesto en Marte, iniciada hace más de una década con las primeras detecciones desde telescopios terrestres y avivada posteriormente con las medidas obtenidas desde vehículos orbitales.
Las mediciones actuales del incremento episódico de la concentración de metano en la atmósfera marciana las ha hecho el instrumento del Curiosity “SAM”, a través del espectrómetro láser sintonizable.
Los resultados señalan que, si bien los niveles de metano en la atmósfera de Marte (en concreto en el cráter Gale) son generalmente inferiores a lo que los modelos predecían, éste repunta con frecuencia.
Ello implica que el gas es producido periódicamente por una fuente cercana pero desconocida, de acuerdo con Science.
Según informó el Grupo de Ciencias Planetarias y Habitabilidad del Instituto Andaluz de Ciencias de la Tierra (centro mixto de la Universidad de Granada y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas), los resultados se han obtenido a partir de un exhaustivo análisis de datos obtenidos durante 605 soles o días marcianos.
