2:38 p.m. - En medio de la avalancha de ropa, aparatos electrónicos y juguetes que China vende al resto del mundo hay otro producto de exportación poco conocido: empresas multinacionales.
Por siglos, los chinos buscaron fortuna en el exterior, instalando restaurantes y negocios en casi todas las ciudades y ocupando incluso barrios enteros. Ahora, las empresas chinas están siguiendo el mismo camino, empujadas por un gobierno que ha apostado por el capitalismo para promover el desarrollo.
Buscan mercados que no han sido explotados y llevan consigo enormes cantidades de dinero generado por un mercado doméstico en plena expansión. De repente aparecen plantas automotrices en Latinoamérica. Un floreciente mercado de materias primas promete darle nueva vida a una ciudad provincial de Suecia.
Una firma que distribuye repuestos de automóviles revitaliza de la principal región industrial de Estados Unidos, se instala una fábrica de televisores en Sudáfrica y una firma de alta tecnología acumula contratos para renovar las redes de telecomunicaciones del Golfo Pérsico. "No solo somos pioneros.
También nos consideramos exploradores", expresa Sean Chen, un ejecutivo de 26 años que supervisa la construcción de una planta de repuestos electrónicos y un parque industrial, una inversión de 100 millones de dólares, en el sur de Estados Unidos.
Chen y su novia, Joy Chen se pusieron nombres en inglés luego de trasladarse de Shanghai a Atlanta para abrir una sucursal de General Protecht Group, una compañía controlada por su padre. Si bien lo que buscan es ganancias, Sean Chen y su padre consideran esta iniciativa es casi un experimento social, en el que se busca combinar lo mejor que ofrece China con lo mejor que ofrece Estados Unidos.
"Deseo lograr la eficiencia y la capacidad de los empleados estadounidenses, y la hermandad de las compañías chinas", expresó Sean Chen. "Quiero ver si capitalistas y socialistas pueden ir de la mano".