LOS ÁNGELES, Estados Unidos. (EFE).- Los gigantes tecnológicos a cuyos servidores supuestamente tuvo acceso la Agencia de Seguridad Nacional de estados Unidos (NSA) se enfrentan a una lucha por mantener la confianza de unos consumidores que desde hace años vuelcan su intimidad en la red.
Según lo revelado por Edward Snowden, extécnico de la CIA y subcontratista de la NSA, a los periódicos The Washington Post y The Guardian, la NSA y el FBI recaban datos directamente de los servidores de Microsoft, Yahoo, Google, Facebook, PalTalk, AOL, Skype, YouTube y Apple a través del programa PRISM -cuya existencia aseguran desconocer cada una de esas empresas- para espiar contactos en el extranjero de sospechosos de terrorismo.
En esa lista destaca la ausencia de nombres como Twitter, que supuestamente habría rechazado cooperar con el Gobierno estadounidense, y Amazon.
Google ha reiterado en varias ocasiones que no facilita el acceso directo a sus servidores al Gobierno y que sólo cede información cuando reciben una orden judicial, como está establecido por la Ley de Vigilancia de Inteligencia Extranjera (FISA).
"Los informes que sugieren que Google está dando acceso sin límites a datos de nuestros usuarios son falsos", dijo el cofundador de la empresa, Larry Page, en el blog oficial de la compañía, un mensaje en la misma línea que el realizado por Mark Zuckerberg, fundador de Facebook, quien calificó dicho supuesto de "intolerable".
Por el momento ambas empresas han pedido permiso a las autoridades federales estadounidenses para revelar datos sobre cómo actúa cuando el Gobierno recaba información de casos que alegan que afectan a la seguridad nacional.