Podríamos llamarla la Carrera Espacial 2.0. Casi medio siglo después de los vuelos Apolo a la luna, los empresarios están ensanchando las fronteras de la tecnología de cohetes y satélites en tanto Estados Unidos le hace un lugar a la empresa privada.
El resultado es una ola de innovación que reproduce el salto que dio la informática de las grandes computadoras de tarjetas perforadas a los dispositivos de bolsillo, en tanto las startups de San Francisco a Sídney se esfuerzan por crear motores nuevos y sondas que giran alrededor de la Tierra tan pequeñas como una pelota de softbol.
Impulsada por la empresa SpaceX del multimillonario Elon Musk, la industria ha crecido más de seis veces el tamaño que tenía en 2010. Actualmente la componen más de 800 compañías, según la firma de investigación de mercado NewSpace Global, y se prevé que la inversión en emprendimientos privados llegará a 10 mil millones de dólares para fin de año.
SpaceX mostró el camino con los mil millones de dólares que recibió de Google Inc. y Fidelity Investments el 20 de enero, un día después que el fabricante de satélites Planet Labs Inc. anunció haber captado 95 millones de dólares.
'Sueños infantiles'
La captación de fondos pone fin a un congelamiento de años de las inversiones luego de la quiebra en 1999 de Iridium LLC, la primera red mundial de telefonía satelital.
Lo que ha vuelto a despertar interés son los lanzamientos de cohetes de SpaceX, el turismo espacial que planea Virgin Galactic y los esfuerzos de Facebook y Google para llevar banda ancha a todo el mundo a través de pequeños satélites, drones, globos y láseres.
“Muchos crecimos durante la carrera espacial, y hubo un largo período de inactividad en el que nuestros sueños infantiles quedaron en suspenso”, señaló Steve Jurvetson, capitalista de riesgo y director de SpaceX. “Ahora los inversores perciben que se puede ganar dinero y ha habido una multitud de planes de negocios desde que comenzó SpaceX”.
