WASHINGTON, Estados Unidos. (AFP). -La "guerra contra el terrorismo" ha llevado a Estados Unidos a lanzar una operación de monitoreo a gran escala de las comunicaciones telefónicas de millones de ciudadanos dentro del país con el objetivo de adelantarse a posibles ataques orquestados por Al Qaida.
El miedo a sufrir atentados en su territorio después de los ataques del 11 de septiembre de 2001, junto con el poder de la tecnología digital, dio pie a crear este programa de espionaje sin precedentes y pinchar líneas de teléfono.
La Agencia de Seguridad Nacional (NSA, por su sigla en inglés), un amplio servicio creado durante la Guerra Fría especializada en escuchas telefónicas, criptoanálisis y guerra cibernética, está gestionando la operación.
Los datos recabados por el programa, de acuerdo con información revelada el jueves por el diario británico The Guardian, incluyen los números telefónicos de ambas partes de la comunicación, la localización y duración de la llamada, así como la hora e identificación.
Con su sofisticado software y sus matemáticos, la NSA usa algoritmos para encontrar las rutas en los millones de metadatas para poder rastrear nuevas rutas e intentar lograr los contactos o conspiraciones de presuntos ataques.
Las autoridades estadounidenses defienden esta megaoperación por ser un método vital que permite destapar tramas y aseguran que la misma no se entromete en el contenido de las conversaciones de los ciudadanos.
El director de la NSA, James Clapper, señaló que la divulgación por parte de la prensa de los detalles de los mecanismos usados por las agencias estadounidenses ponen en grave riesgo la seguridad nacional.