desafío

Protección de los datos, nuevo caballo de batalla para los organismos humanitarios

En malas manos pueden exponer a las poblaciones a ataques.

Protección de los datos, nuevo caballo de batalla para los organismos humanitarios
El CICR aboga por la creación de un 'espacio humanitario digital', donde los datos personales tengan el mismo nivel de protección internacional que los hospitales o ambulancias. Tomada de France 24

Las organizaciones humanitarias tienen, en esta sociedad digitalizada, el nuevo desafío de proteger las informaciones personales, una cuestión que puede ser "de vida o muerte" en situaciones de conflicto, alertaron expertos esta semana.

En el terreno, el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) recurre, al igual que otros, a los datos personales para dar una mejor respuesta a las necesidades de las poblaciones en crisis.

Pero el mal uso de esta mina de oro de información puede tener consecuencias dramáticas, por ejemplo en una situación de conflicto, advirtieron varios expertos de una conferencia internacional del Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja este semana en Ginebra.

Si caen en malas manos, elementos como la salud, las especificidades étnicas o religiosas de algunos grupos, registradas por las oenegés, pueden exponer a estas poblaciones a ataques.

"El establecimiento de un perfil y el seguimiento de personas que son susceptibles de interesar a las partes en conflicto es altamente problemática", explica Massimo Marelli, responsable de la protección de datos en el CICR.

Esto puede ser una cuestión "de vida o muerte", resume.

Al igual que otras organizaciones humanitarias, el CICR aboga por la creación de un "espacio humanitario digital", donde los datos personales tengan el mismo nivel de protección internacional que las instalaciones sanitarias o las ambulancias, por ejemplo.

En Ginebra, los delegados de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja y responsables del mundo entero dieron un paso en esta dirección al aceptar reforzar la protección de datos recogidos para reunir a las familias separadas por los conflictos y las catástrofes naturales.

Pero el nivel de protección fue objeto de encendidos debates.

El proyecto de resolución preveía que los Estados parte en las Convenciones de Ginebra se comprometiesen a no exigir un acceso a estos datos, pero el texto aprobado solo "exhorta" a los Estados a abstenerse de pedirlos. Un revés diplomático relacionado con las reticencias estadounidenses, según una fuente cercana a las conversaciones.

Esta resolución es sin embargo un "importante avance en el debate sobre la protección del espacio humanitario para los datos personales", estima el encargado de relaciones públicas del CICR, Ewan Watson.

Según él, "es un excelente punto de partida para futuras discusiones".

Pero la manera de tratar la protección de datos varía de un país a otro. Algunos Estados están deseosos de explotar las cantidades ingentes de datos recogidos por las oenegés, en nombre de su seguridad nacional o de su política migratoria.

Catherine Andersen, asesora en el ministerio noruego de Relaciones Exteriores, que tuvo un rol central en la búsqueda de un consenso en Ginebra, afirmó a la AFP que su país estaba “satisfecho” con el resultado de los debates, aunque reconoció que las negociaciones habían sido “muy difíciles”.

“Nos hallamos en un momento de gran peligro pero también de inmensas oportunidades”, declaró por su parte Nathaniel Raymond, del Yale Jackson Institute for Global Affairs, a la AFP.

La capacidad creciente de los aparatos móviles conectados para recoger datos, así como la explosión de la potencia informática, permite una mayor eficacia.

En lugar de distribuir directamente víveres a los desplazados o supervivientes de catástrofes, las oenegés recurren a la transferencia electrónica de dinero, sobre todo con celulares, para ayudar a las personas que lo necesitan y apoyar el comercio local.

Pero los datos que se generan con estas transacciones son igualmente informaciones que pueden analizarse.

Existe una gran inquietud, por lo que los organismos humanitarios recurren cada vez más a la biometría, especialmente para reducir el fraude en los procesos de distribución de alimentos.

Hay una "infinita" posibilidad de abusos, señala Nathaniel Raymond, que cita por ejemplo el caso de un militar que, con acceso a esos datos, podría intentar recuperar niños soldados desmovilizados.

“Es un campo de batalla”, dijo, y pidió proteger este nuevo espacio humanitario.


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