Todo cambió el 12 de marzo de 1989. Ya existía internet, también era posible enviar archivos y correos electrónicos, pero faltaba algo que fuese a la vez sitio web y servidor. Un navegador. Su inventor fue el ingeniero británico, Tim Berners-Lee.
En apenas 20 folios, solo con texto y sin florituras, concibió un esquema que no ha dejado de crecer.
Las archiconocidas siglas WWW corresponden a World Wide Web, un sistema de comunicación básico, que almacena toda la información y las páginas web tal cual las conocemos. Pero su ingenioso invento llegó casi por casualidad.
El Centro Europeo de Física de Partículas (CERN), donde trabajaba, le encargó desarrollar un instrumento para que los científicos de todo el mundo pudieran compartir información.
Sin saberlo plantó la semilla de un medio de comunicación paradigmático que transformó para siempre nuestro planeta.
Hoy es una herramienta imprescindible para el 57% de la población mundial, que se traduce en 4 mil 388 millones de internautas.
Con el incremento de páginas web, más de 2 mil 500 millones, también han llegado las amenazas.
Cada vez son más los que miran con recelo la red por su falta de control ante los que la usan como altavoz del odio y de la violencia, su falta del respeto por la privacidad de sus usuarios o por el riesgo que suponen para las democracias.
En este contexto, el creador de la World Wide Web reflexiona sobre cómo internet debería emprender un camino para rectificar errores y evitar su mala utilización.
En una carta abierta, Berners-Lee pide a los Gobiernos que adapten las leyes a la era digital para “proteger los derechos y las libertades de las personas en internet”.
A los empresarios, les insta a asegurarse de que su “búsqueda de beneficios a corto plazo no sea a costa de los derechos humanos, la democracia, los datos científicos o la seguridad pública”.
Lo más importante es -en su opinión- que los ciudadanos exijan a las empresas y a los Gobiernos que “rindan cuentas por los compromisos que adoptan y que ambos respeten internet como una comunidad mundial cuya base son los ciudadanos”.
“Mientras la Web ha creado oportunidades, dando voz a grupos marginados y haciendo más fácil nuestras vidas, también ha creado oportunidades para los estafadores, ha dado voz a los que proclaman el odio y hecho más fácil cometer todo tipo de crímenes”, señala el científico.
Y advierte: “si no nos esforzamos en construir una mejor Web hoy, entonces no digamos que la Web nos ha fallado, porque seremos nosotros los que le habremos fallado a la Web”.
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HERRAMIENTA IMPRESCINDIBLE
Los retos ante los 30 años del World Wide Web
12 mar 2019 - 11:45 AM
