Administrador | Hace 12 añosManuel Antonio Noriega afianzaba su poder. Pese a las dos intentonas militares por expulsarlo del cargo –una febrero de 1988 y otra en octubre de 1989-, a las acusaciones de narcotráfico de un jurado de Miami y al bloqueo de cuentas bancarias ordenado por el gobierno estadounidense, el comandante fue acumulando unos poderos extraordinarios, nunca vistos hasta entonces.