Hace 20 añosUna vez más los transportistas han convocado a sus asociados para lo que mejor saben hacer: paros. Cada vez que sienten sus intereses menoscabados, apelan a sus huelgas para lograr mantener su statu quo. Y hay que reconocerlo: han sido exitosos. Lo que no han logrado otros sindicatos, taxistas y buseros lo consiguen con solo chasquear los dedos. Nada más fácil que eso.
Hace 20 añosUna vez más los transportistas han convocado a sus asociados para lo que mejor saben hacer: paros. Cada vez que sienten sus intereses menoscabados, apelan a sus huelgas para lograr mantener su statu quo. Y hay que reconocerlo: han sido exitosos. Lo que no han logrado otros sindicatos, taxistas y buseros lo consiguen con solo chasquear los dedos. Nada más fácil que eso.
Hace 20 añosFrente a nuestros ojos, un cercano familiar del Presidente de la República descaradamente hace uso y alarde de sus influencias para obtener la propiedad casi regalada de miles de metros de un área de manglares. Ante semejante desfachatez, la reacción del gobierno PRD no se hace esperar: la Asamblea iniciará una investigación. Nos preguntamos: ¿A título de qué la Asamblea se inmiscuye en un asunto que compete a otra instancia?
Hace 20 añosFrente a nuestros ojos, un cercano familiar del Presidente de la República descaradamente hace uso y alarde de sus influencias para obtener la propiedad casi regalada de miles de metros de un área de manglares. Ante semejante desfachatez, la reacción del gobierno PRD no se hace esperar: la Asamblea iniciará una investigación. Nos preguntamos: ¿A título de qué la Asamblea se inmiscuye en un asunto que compete a otra instancia?
Hace 20 añosDarién es percibida como una lejana y peligrosa provincia. Tan lejana es, que los policías parecen no estar seguros de que es territorio panameño. Pero ¿tan remota es como parece? Pues, no. Más lejos está Chiriquí o Veraguas.
Hace 20 añosDarién es percibida como una lejana y peligrosa provincia. Tan lejana es, que los policías parecen no estar seguros de que es territorio panameño. Pero ¿tan remota es como parece? Pues, no. Más lejos está Chiriquí o Veraguas.
Hace 20 añosHoy es un triste día de recordación. Hace seis meses ocurrió –frente a muchos aún traumatizados testigos– una de las más dramáticas tragedias colectivas. Se trata del incendio de un autobús en el que 18 seres humanos murieron calcinados mientras trataban de escapar del horno en llamas en que se convirtió el transporte público en que viajaban.
Hace 20 añosHoy es un triste día de recordación. Hace seis meses ocurrió –frente a muchos aún traumatizados testigos– una de las más dramáticas tragedias colectivas. Se trata del incendio de un autobús en el que 18 seres humanos murieron calcinados mientras trataban de escapar del horno en llamas en que se convirtió el transporte público en que viajaban.
Hace 20 añosHay señales confusas con relación a los cambios que está impulsando el Gobierno en las principales instituciones de seguridad. Si las modificaciones obedecen a una estrategia de seguridad nacional, así debe ser informado a la ciudadanía, a fin de que podamos entender el fundamento y alcance de tales reformas. Pero los anuncios a cuentagotas de enrevesadas fusiones y de lo que parecen ser caprichosos desmembramientos en los organismos de seguridad estatal parecen responder más a una coyuntura que a un ordenado plan, concebido con un norte y objetivos definidos. Una estrategia errática no solo es peligrosa, sino que puede terminar de hundirnos en el caos social y la represión frenética aupando aún más el clima de inseguridad que ya sufre el país. Basta de improvisaciones y ambigüedades. El Gobierno debe aclarar lo antes posible qué es lo que hay detrás de estos repentinos e inexplicables cambios: si son consecuencia de una estrategia, debe advertirlo; y si no lo son, entonces, tiene que elaborarla. Ya hemos pagado errores muy costosos por esa costumbre irresponsable de nuestros funcionarios de improvisar.
Hace 20 añosHay señales confusas con relación a los cambios que está impulsando el Gobierno en las principales instituciones de seguridad. Si las modificaciones obedecen a una estrategia de seguridad nacional, así debe ser informado a la ciudadanía, a fin de que podamos entender el fundamento y alcance de tales reformas. Pero los anuncios a cuentagotas de enrevesadas fusiones y de lo que parecen ser caprichosos desmembramientos en los organismos de seguridad estatal parecen responder más a una coyuntura que a un ordenado plan, concebido con un norte y objetivos definidos. Una estrategia errática no solo es peligrosa, sino que puede terminar de hundirnos en el caos social y la represión frenética aupando aún más el clima de inseguridad que ya sufre el país. Basta de improvisaciones y ambigüedades. El Gobierno debe aclarar lo antes posible qué es lo que hay detrás de estos repentinos e inexplicables cambios: si son consecuencia de una estrategia, debe advertirlo; y si no lo son, entonces, tiene que elaborarla. Ya hemos pagado errores muy costosos por esa costumbre irresponsable de nuestros funcionarios de improvisar.